
Por unas horas pararon su producción para permitir que su personal agradeciera, mediante ceremonias religiosas, llevadas «a domicilio», los dones concedidos por la Reina de América.
El 12 de diciembre no obliga el asueto pero la fe de empresarios y del personal lleva a leoneses a hacer un alto en el camino y rendir culto a la virgen morena.
Misas en sus instalaciones, Mañanitas, brindis y luego un convivio que lo mismo consistió en una tamaliza y atolito para el frío que en comidas basadas en platillos típicos, fueron parte principal de este festejo en el que se recordó que un día, hace 491 años, la madre del Salvador, en su advocación de la Virgen de Guadalupe, se hizo presente en el Cerro del Tepeyac.
Desde ahí, posó sus ojos en el pueblo de México y nos recordó: «No temas, ¿Qué no estoy yo aquí que soy tu madre?».