
Lo anterior luego de que el Centro Nacional para el Control de la Electricidad (CENACE) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE) informaron que el apagón del 28 de diciembre de 2020 que dejó a 10.3 millones de usuarios sin luz, se debió a una falla en las líneas de transmisión y a un desbalance en el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) provocado por un incendio de pastizales en el municipio de Padilla, ubicado en el estado de Tamaulipas.
Coparmex consideró que restringir el uso de estas tecnologías representa un retroceso para la sustentabilidad y la seguridad energética del país, pues la CFE señaló que los desbalances ocurridos en el sistema se debieron a que hubo una proporción de generación intermitente eólica y fotovoltaica muy elevada, que obligó a sacar de operación parte de la generación renovable y a reducir la producción de los privados.
Los empresarios de la Confederación destacaron que las energías renovables no tienen por qué afectar a la CFE y generar los apagones, y aclararon que en ese momento representan el 28.1% de la generación de electricidad en México.
Como ejemplo, se dijo que en Alemania las energías representaron el 31.97% del total sin tener efectos adversos en su sistema, pues las energías solares y eólicas ayudan a regular los cambios de frecuencia, “estas tecnologías permiten estabilizar el sistema, en países como Noruega generan hasta el 68% de energía total y no han tenido problemas como estos” señaló Coparmex.
Los empresarios lamentaron la forma irresponsable del uso de documentos apócrifos como los relativos al área de protección civil del estado de Tamaulipas y que ahora se pretenda atribuir a las energías renovables el mega apagón.
“México no debe quedarse rezagado, no debe cerrar las puertas a la inversión en fuentes sustentables, deben investigarse las causas reales de forma profesional e independiente para esclarecer los hechos y evitar que el país vuelva a enfrentar una situación tan delicada como la suspensión del servicio eléctrico” concluyó Coparmex.