El sábado se cumplieron 20 años del atentado del 11 de septiembre a las Torres Gemelas del World Trade Center, en Nueva York. A lo largo de dos décadas, han surgido infinidad de historias que van desde las heroicas acciones de los bomberos, hasta teorías de la conspiración del que sin duda, fue un hecho que marcó el inicio del siglo XXI, y siempre dará mucho de qué hablar.

Una de tantas aristas es la del vuelo 93, que volaba directamente al Capitolio o incluso, la Casa Blanca. Entre libros, documentales y películas, se cuenta una historia de heroísmo aunque con sus respectivos claroscuros.

EL DÍA

La mañana del 11 de septiembre del 2001, 44 pasajeros abordaron el Vuelo 93 de United Airlines de Newark, Nueva Jersey, con destino a San Francisco, California, en lo que parecía un traslado de rutina sin saber que sus vidas, y las de todo el mundo, cambiarían para siempre.

Entre los viajeros se encontraban cuatro terroristas de Al Quaeda, que se sentaron en primera clase para así estar más cerca de la cabina. A las 08:46:37, el avión número 11 de American Airlines se estrellaba contra la Torre Norte del World Trade Center, pero en el 93 no lo sabían. No sería sino hasta las 9:28 que los cuatro terroristas se levantaron de sus asientos y armados con cuchillos, tomaron de rehén a la sobrecargo Deborah Welsh para que los llevara a la cabina, donde mataron al capitán y al primer oficial. Un hombre llamado Mark Rothenberg exigió respuestas, pero de inmediato fue apuñalado por uno de los terroristas. Fue así como el miedo y el caos se desataron en el Vuelo 93.

A escondidas de los secuestradores, varios pasajeros comenzaron a llamar a sus familiares valiéndose de los teléfonos de emergencia, dándose cuenta de que eran un engranaje del elaborado atentado terrorista y algo aún peor: se trataba de una misión suicida.

Fue entonces cuando el empresario Tom Burnett, acompañado de otros pasajeros, tuvieron el valor de hacer frente a los secuestradores y recuperar el control del Vuelo 93.

Los registros de la caja negra, así como las transcripciones del vuelo, permiten escuchar forcejeos y toda clase de gritos.

Para ese momento, dos secuestradores se encerraron en la cabina, mientras que los pasajeros arremetieron contra los dos restantes. Contra todos los planes de los miembros de Al Quaeda, el Vuelo 93 desvió su destino estrellándose a las 10:05 de la mañana en el poblado de Shanksville, ubicado a 208 kilómetros de Washington. Hoy en día, estos pasajeros son recordados como héroes.

EL OTRO LADO

La historia ha producido varias hipótesis y cuestionamientos.

Las teorías de la conspiración sobre el atentado se han repetido desde aquel fatídico día, una de las más comunes es que se trató de un plan orquestado por el mismo gobierno estadounidense. El Vuelo 93 también ofrece su “otra versión” al respecto, en la que se ha especulado que el avión fue derribado por cazas de la Fuerza Aérea. Quienes sostienen esta teoría van desde opinólogos de redes sociales sin ningún fundamento, hasta académicos como David Ray Griffin, un respetado profesor de filosofía que ha publicado varios libros al respecto, y recopila testimonios de personas que aseguran haber visto cazas siguiendo al Vuelo 93. Uno de los libros más populares de su autoría es “The new Pearl Harbor”.

Tal vez la verdad nunca se sepa, y la única certeza es que el 9/11 será uno de los días más oscuros de Estados Unidos, que terminaron por impactar  en el curso de la historia mundial y su concepto de la seguridad nacional.

ESCRIBE UN COMENTARIO