El día jueves de esta semana, se difundió una noticia más o aparentemente más de lo mismo, respecto a un ilícito cometido por un joven menor de edad, de tan solo 16 años, que extorsionaba a comerciantes de la central de abastos en el municipio de Celaya, Guanajuato. El adolescente fue detenido infraganti, en posesión de varios teléfonos celulares que utilizaba para efectuar las llamadas de extorsión, una caja con dinero que había recibido producto del delito cometido y un vehículo. Hasta ahí, “nada del otro mundo”, en cuanto a uno de los tantos y tantos delitos que se cometen en la ciudad “cajetera”.

El cobro de piso es uno de los delitos que más se cometen en Celaya, desde hace muchos, muchos años y que ha ocasionado el cierre de cientos de comercios y giros, de todo tipo. Por supuesto que la participación delictiva de menores de edad no es nueva, ni mucho menos es la primera vez que un menor de edad participa en un delito de estas características. ¡Por supuesto que es grave y delicado, que este delito, como cualquier otro, se realice en cualquier lugar! Sin embargo, no se recuerda que el partido político que gobierna el municipio, en la actualidad o en administraciones anteriores, el propio PAN, haya expresado un posicionamiento respecto a este tipo de conductas fuera de la ley.

¿Por qué lo hace ahora? Simplemente, porque el presunto delincuente es hijo de una regidora del PAN, que forma parte de la actual administración municipal. Y por imagen del propio partido, quieren desmarcarse del actuar del hijo de una militante de Acción Nacional, cuando la panista no cometió ningún ilícito. Floreciendo la falsa moral de los dirigentes del partido que gobierna el estado y el municipio en cuestión, pretendiendo responsabilizar a la madre de la conducta delictiva de un joven de 16 años. Abriendo así el falso debate de ¿hasta dónde los padres son responsables de las conductas de los hijos?

¿Qué habría pasado si el mismo adolescente no tuviera una madre política, militante del instituto político que gobierna en la actualidad? ¿Se hubiera pronunciado el PAN de la misma forma? ¡Claro que no! Lo hubiera dejado pasar como ha pasado de los cientos de delitos cometidos por todo tipo de personas, respecto a la extorsión y cualquier otro delito. Y para el colmo, justificando como siempre lo hacen, que la inseguridad en el municipio es un fenómeno multisectorial, que tienen que atacar las tres instancias de gobierno y no se puede responsabilizar a la autoridad municipal y bla, bla, bla…

Parecería que solo recae en la madre la responsabilidad de educar a los hijos. ¿Y el padre? Nadie habla del papá del menor infractor. ¿Qué pasa? ¿Porqueg el mentor del adolescente no es político, él no tiene que renunciar a su trabajo? Esas falsas salidas que ofrecen los vulgares políticos, con tal de limpiar sus conciencias que están más sucias o igual, que el presunto delincuente. Todo de cara, a la grada y a la imagen de un partido político, igual de sucio que todos los demás.

El comunicado de prensa del Comité Directivo Estatal del PAN, no tiene desperdicio: “Apegado a los valores de legalidad, humanidad y honestidad, en Acción Nacional hemos solicitado a la regidora María Cristina Villalobos Hermosillo que ingrese la solicitud de licencia de su cargo en el Ayuntamiento de Celaya. También le hemos informado que en caso de incumplimiento a las decisiones asumidas por la dirigencia estatal, se comenzará con la integración del expediente para el proceso de su expulsión del partido, ante la Comisión de Orden y Disciplina Interpartidista del Consejo Nacional”.

Ahora resulta que en este caso particular aparecen los valores de legalidad, humanidad y honestidad del PAN. ¿Por qué respecto al mismo delito de extorsión, en la misma ciudad de Celaya y replicados cientos de veces por hombres, mujeres y menores de edad, nunca jamás Acción Nacional comunicó a la sociedad su indignación en cuanto a este grave delito? Si es tan importante la legalidad, la humanidad y honestidad, ¿Por qué no publica un comunicado en Irapuato, donde estos valores han sido rebasados y solicita también, la licencia de su cargo a la Presidenta Lorena Alfaro?

¿Por qué en los casos conocidos de varios municipios gobernados por el PAN, que piden cuotas o el famoso “diezmo” a proveedores o contratistas que hacen obra pública, los valores de legalidad, humanidad y honestidad no se recuerdan a los gobernantes del propio partido y mucho menos, solicitan la licencia o renuncia de los corruptos políticos?
Si se pretende limpiar la casa, que sea parejo para todos y no se quiera medrar con falsos discursos o medidas de doble moral.
¿No cree usted?

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