El Instituto Nacional Electoral, anteriormente llamado IFE es el árbitro electoral en toda contienda electoral en nuestro país. Es el encargado de organizar los procesos electorales cada seis años, así cómo cada tres en las elecciones intermedias para renovar diputados federales. En los estados de la república, hay un Organismo Público Local (OPL) encargado de organizar las elecciones locales, que son parte del INE.

El INE no es del gobierno, no depende del presidente de la república ni tampoco de poder legislativo ni judicial. Es uno de los órganos constitucionales autónomos de México, siendo el ente público responsable de regular los procesos electorales, de participación ciudadana y normar las directrices a las que se sujetarán los participantes de todo lo anterior. La Constitución Política establece que en la conformación del Instituto participarán ciudadanos, por cierto, son los encargados de llevar a cabo la jornada electoral.

Es precisamente la participación ciudadana la que hace al INE fuerte y respetable, de cara a su independencia y autonomía real con el gobierno, por consiguiente, el INE es de todos los mexicanos. Desde la llegada del actual gobierno que encabeza AMLO, ha estado menospreciando el trabajo profesional que realizan los funcionarios del Instituto, concretamente los Consejeros Electorales, dudando de la imparcialidad y probidad de dichos personajes.

Sin argumentos ni mucho menos pruebas que pudieran ser válidas para pensar que el trabajo que realizan los Consejeros y la nomenclatura del INE, pongan en peligro o en riesgo la transparencia y organización del proceso electoral en cuestión, el mandatario López Obrador, encabeza un ataque permanente ante la opinión pública con el propósito de manipular a la ciudadanía y sobre todo, a sus seguidores, con la falsa creencia de sembrar discordia y odio hacia el Instituto Nacional Electoral.

¿Por qué el gobierno y el partido Morena, pretenden hacer creer al pueblo de México que el INE no sirve o tiene un mal funcionamiento? Para que sea el propio gobierno de AMLO el encargado de ser el arbitro de la siguiente elección federal del 2024 y ahora si, poder manipular la voluntad de los ciudadanos y volver a los tiempos del viejo PRI, de ser el propio gobierno el que cuenta los votos y tener el control total de los procesos electorales en todo el país.

Hacer creer a los mexicanos que el INE, sus Consejeros y sobre todo el Consejero Presidente no son honestos o no cumplen a cabalidad su trabajo, denostando una y otra vez al órgano autónomo, es para adueñarse del control de la autoridad electoral y pretender tener la función que por hoy es competencia del Instituto Nacional Electoral. Atentar contra el INE, es atentar contra la democracia de México. No lo podemos permitir.

Por eso, la Revocación de Mandato alcanza una categoría mayúscula para saber que es la gran herramienta con la que contamos todos los ciudadanos de salir a la calle el próximo año y revocar el mandato de López Obrador y no permitir como hasta ahora lo viene haciendo el gobierno y su partido Morena, de confundir a la ciudadanía con una supuesta convocatoria de ratificación, que no es lo mismo que revocación.

Está en nuestras manos el cambio político a través de la Revocación de Mandato.

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