Mucho más sucias y despiadadas.
La más conocida es la del narcotráfico que se popularizó desde el sexenio del presidente Felipe Calderón y sin tregua permanece en este sexenio como parte de la firma de la casa.
La guerra de la corrupción que está vinculada a la anterior pues ha perneado en todos los niveles gubernamentales que, como hiedra, trepa cubriendo todo lo que a su paso encuentra en su desarrollo y crecimiento. Afecta a los tres Poderes de la Unión extendiéndose hacia la sociedad.
La guerra de las armas, que desafortunadamente, está supeditada a las previamente mencionadas. Requiere de armamento y municiones para poder mantener el control de su basta influencia ante los embates de los diferentes carteles que ocupan diversas partes de nuestro territorio, dividiéndolo. Provoca miedo y la inseguridad que son su forma de control. Éste armamento lo facilita indudablemente nuestros vecino del norte que se ha caracterizado, desde siempre, por su atracción al desarrollo armamentario y la fascinación por la conflagración de los pueblos.
La guerra mediática, que indiscutiblemente produce recursos y que gracias a los sucesos mencionados anteriormente son el alimento predilecto de las masas. Mediante estos recursos tanto el Gobierno, como los partidos políticos asociados a este, han formado una alianza que permite inducir y manipular al pueblo fomentando necesidades y facilitando el consumismo. Es la industria de las relaciones públicas, la industria de la publicidad, la que se dedica a la creación de consumidores, la cual tuvo su origen en La Gran Bretaña y Los Estados Unidos. La razón es bastante clara y se volvió clara hace más de un siglo atrás, ya que no iba a ser fácil controlar a una población por la fuerza, pues había ganado mucha libertad a través del tiempo.
Noam Chomsky menciona: “Así que era necesario obtener otros medios para controlar la gente. Entonces se observó que deberían ser controlados mediante las creencias y actitudes. La forma es, lo que el economista Thorstein Veblen llamó: fabricando consumidores.”
Si puedes fabricar deseos y hacer que obtener cosas estén a tu alcances y lo conviertes en la esencia de la vida, ellos (nosotros) van a quedar atrapados convirtiéndose en consumidores. Pero esto no es sencillo, se hace con gran sofisticación, crear en la mente de las personas la necesidad de acudir a un centro comercial para comprar ropa de marca o, acudir al antro más “prendido” o “chido”, en lugar de asistir a una biblioteca o atender adecuadamente la formación académica.
La idea es controlar a todos para instalar a la sociedad dentro de un control “perfecto” basado en un sistema dual, la televisión y tú, o el internet, o el teléfono celular (smartphone) que muestra lo que la vida debe ser o, qué tipo de vestimenta, aparatos y conducta debes tener. Gastando el tiempo en conseguirlas y después desecharlas.
Si tienes información en economía debes saber que los mercados se basan en que, supuestamente, consumidores informados toman decisiones racionales. Pero esto no funciona así. El objetivo es crear consumidores desinformados que tomarán decisiones irracionales. Para ello se creó la publicidad que también es empleada por el Gobierno y partidos políticos para fomentar la creación de un electorado desinformado que frecuentemente toma decisiones irracionales generalmente en c-o-n-t-r-a de sus propios intereses. Esto lo podemos observar en esos mítines extravagantes de cualquier candidato y más aún de los partidos populistas tradicionales.
La sociedad debería estar alerta ante esta manipulación tan evidente, pero desafortunadamente la otra guerra que hemos perdido es contra del analfabetismo que hace posible permear todo este sistema de control. Así el lanzar un huevo en contra de un candidato hace que los medios difundan este acto como si hubiera sido un atentado terrorista de gran relevancia, cuando en realidad no es más que un protocolo de desinformación y maniobra dentro de un proceso electoral, mostrando hacia dónde se dirigen las tendencias políticas del país.
La guerra sucia de los políticos está en todo su apogeo.
Nosotros inmutados ante lo evidente y sin darnos cuenta que seguimos los pasos hacia un gobierno como el de Venezuela, ya que hemos perdido el control.
¡Hasta la próxima!
Comentarios: dr_rethcuel@yahoo.com
