El doctor Hugo López-Gatell Ramírez, subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud y vocero del Gobierno de México durante la pandemia del COVID-19, ha sido enfático al solicitar que: “se me vea como un funcionario técnico, que es lo que soy, y no se me trate llevar a la esfera política la cual no me interesa y no tengo un papel que jugar en ella”.

En estricto sentido tiene razón. El Dr. López-Gatell goza de las más altas credenciales en materia de epidemiología. Si hay alguien con la suficiente capacidad para sortear técnica y científicamente esta tormenta sanitaria, debería ser él. No obstante, ha sido él quien ha decidido mutar en una especie de complaciente funcionario, dejando de lado su faceta técnica. Así que creo conveniente mostrar en este texto algunos de los trabajos que el Dr. López -Gatell ha plasmado en algunos artículos de investigación, en los cuales ha participado como coautor, para recordar quién es como científico.

En un artículo publicado en la revista Gaceta Médica de México, en 2017, y que lleva por título “La pandemia de 2009 en México: Experiencia y lecciones sobre las políticas de preparación para la epidemia de influenza” se señala lo siguiente: “Una vez que la pandemia fue reconocida, la respuesta de México fue oportuna y transparente…rápidamente se implementaron acciones como distanciamiento social (cierre de escuelas y de algunas actividades económicas), las cuales permitieron contar con el tiempo necesario para delinear acciones posteriores y reunir los recursos necesarios”.

El citado artículo también menciona que los países que experimentan el brote de la enfermedad, tiempo después de que la pandemia se desató en el país de origen, tienen la oportunidad para activar la respuesta del sistema de salud, identificar y proteger a grupos con alto riesgo de contagio, mitigar las amenazas a la gobernabilidad del país, implementar estrategias de comunicación oficial para evitar el pánico, y cabildear con todos los grupos de interés, para poder liberar recursos en caso de emergencia nacional para preparar y ayudar a las zonas geográficas afectadas.

En otro artículo del American Journal of Preventive Medicine, publicado en 2010, se analiza la campaña de comunicación y mitigación que emprendió el Gobierno de México durante el brote de influenza AH1N1. Se afirma que, en etapas tempranas de una pandemia, se aplican medidas para prevenir la multiplicación de los casos de contagio, como el aislamiento y el tratamiento de pacientes, el distanciamiento social y el uso de prácticas de higiene. Se concluye que, gracias a que México rápidamente implementó una campaña de mitigación que involucró tanto al gobierno como a la sociedad, la mayoría de la población recibió el mensaje y emprendió las medidas necesarias para prevenir más contagios.

En el artículo de la Gaceta Médica de México se enfatiza que lidiar con una pandemia, requiere de liderazgo y coordinación desde los más altos niveles de gobierno. La transparencia y la objetividad con la que se maneje la información oficial permitirá que la población perciba si el gobierno está diciendo la verdad o no.

Estos párrafos muestran el lado científico del Dr. López-Gatell. Asumo que al firmar como coautor, suscribe plenamente el contenido de los artículos en los que ha participado. Por ello llama la atención que públicamente contradiga aquello que, como técnico y científico, ha investigado y ha afirmado a lo largo de los últimos años. No puede más que concluirse que ha caído presa del canto de las sirenas del poder político, dejando con ello de lado su ética profesional y su experiencia y conocimientos técnicos. Lamentablemente esto pone en duda su objetividad, restándole credibilidad como vocero del gobierno mexicano.

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