Durante los años sesenta y setenta, el llamado “Sendero hippie” era uno de los puntos turísticos de millones de jóvenes, que disfrutaban desde Europa hasta Asia, deteniéndose en la India y Nepal. Era, como dirá el Cuarteto de Liverpool, un viaje mágico y misterioso en el sentido espiritual y físico.

Parecía un recorrido de pura felicidad y buena vibra… pero por allí rondaba un cruel asesino serial francés conocido como Charles Sobhraj.

Su nombre completo era Hatchand Bhaonani Gurumukh Charles Sobhraj, y se consideraba a sí mismo como alguien necesario para la sociedad, que mataría a cuanto hippie pudiera. No le importaba si eran hombres o mujeres, ni elegía un arma asesina en particular. Aquellos molestos jóvenes con pantalones acampanados, cabello largo y collares de flores eran su objetivo.

Charles nació en 1944, hijo de un importante empresario. Aunque tenía la vida resuelta, comenzó a cometer delitos menores, que no destacaron hasta octubre de 1975, cuando mató a sangre fría a Teresa Knowlton. El asesino recorría la ruta hippie haciéndose pasar por un vendedor de joyas y ofreciendo marihuana a buen precio. Era la máscara perfecta para encantar a los jóvenes incautos. Dejó el cuerpo de la muchacha en la playa con un bikini, y desde allí se le apodó como “El asesino del bikini” o “La serpiente” por su complexión y su habilidad para huir de la policía y fugarse de la cárcel.

De 1963 a 1976 Sobhraj cometió al menos 12 asesinatos registrados, entre los que se encontraban un académico judío, un chofer pakistaní, varios turistas occidentales. En una ocasión quiso drogar y estrangular a unas jóvenes, pero se espabilaron para llamar a la policía. Fue arrestado en la India… donde la pena fue de 12 años y logró salir al cumplir su condena, no sin antes fugarse y ser recapturado en varias ocasiones. Después volvió a Francia, pues si ponía un pie en Nepal, donde las leyes son más estrictas, le darían cadena perpetua

Una vez en su tierra comenzó a vender entrevistas y derechos para sus libros y películas, volviéndose una celebridad. Corrían los años noventa y la fascinación morbosa por los asesinos en serie era moda.

Pero como todo asesino en serie, era extremadamente egocéntrico, y necesitaba volver la la escena del crimen, de modo que viajó a Nepal, donde asesinó a otros dos turistas.

LA RECAPTURA

En 2003, el periodista Bikash Bhattarai de “The Himalayan Times” se encontraba tomando un café en un local de Nepal, cuando reconoció a Sobhaj coqueteando con turistas. Inmediatemente lo reconoció y, armado con su libreta y su cámara lo siguió, registrando toda acción e imagen. El reportaje se publicó y prendió el semáforo rojo de las autoridades nepalenses. Fue arrestado y hasta el día de hoy cumple cadena perpetua. En 2007 pidió al gobierno francés que lo extraditaran, pero como era de esperarse, Nicolas Sarkozy se negó de manera rotunda. También ofreció una rueda de prensa, quejándose con los medios porque le llamaban “asesino en serie”.

Lo cierto es que el criminal sigue siendo un fenómeno de la cultura pop, como Jack el Destripador, Ted Bundy y otros de su calaña. Se han editado varios libros sobre su caso y el próximo 2 de abril se estrena en la plataforma Netflix “La serpiente”, serie sobre unos muchachos que huyen de él.

¿Quién sabe? Es posible que Charlie vea el estreno desde su celda mientras espera el final de sus días.

ESCRIBE UN COMENTARIO