¿CÓMO DIJO QUE DIJO?

Consecuencia clarísima de las ocurrencias de Donaldo Triunfo, es que se sacudieron las estructuras de pensamiento, palabra, obra y omisión de una multiplicidad de temas que las autoridades domésticas habían dejado en la OTASI (Oficina de Trámites para Asuntos Sin Importancia) y que, ahora, se convirtieron en una “papa caliente” con el agravante de que resulta “urgente de toda urgencia” resolverlos.

El riesgo está latente: Uno, resolver las cosas como siempre, un “parche poroso”, modificaciones estrictamente paliativas y que, al concluir el sexenio de Peña Nieto, le explotarán en las manos al que lo suceda. Dos, generar soluciones circunscritas al campo mediático. Medidas que se escuchen bien, que endulcen el oído de los ciudadanos que viven aquí y los que vienen de Estados Unidos, como para que no sientan tan feo el hecho de vivir en Silicon Valey, Beverly Hills, New York o Houston, y regresar a ocupar una casa del INFONAVIT por el rumbo de Santa Marta Acatitla, la colonia Buenos Aires o en los Bosques Embrujados de Iztapalapa.

Desde luego, la tercera opción tendría que ser la que tomará y considerara en serio las cosas, a efecto de que las autoridades busquen y procuren las alianzas y respaldo de toda la sociedad, y, en especial, de las organizaciones intermedias, para resolver de fondo las broncas que se nos vienen.

DREAMERS DEL MUNDO, UNÍOS

Diversos medios han dado cuenta de las deportaciones –por demás injustas- de los chavos denominados “Dreamers”, que sin más ni más, regresan a un país de sus padres, que para ellos, resulta completamente desconocido en más de un rubro.

Solo por señalar algo: Hay 80 jóvenes de la Universidad de Arizona que buscan evitar que los regresen a México. Protestan en inglés, le exigen a Trump “Protect the Dream”; reclaman el “Support de Dream Act”. Tienen un muy vago recuerdo del país donde nacieron. Solo identifican y se identifican con la cultura sajona. (http://noticieros.televisa.com/ultimas-noticias/eeuu/2017-02-06/los-dreamers-se-organizan-ante-la-amenaza-de-deportacion/)

EL TAMAÑO DEL PROBLEMA

Hace unos días, el Secretario Aurelio Nuño aseguro que (El Universal, Nota de Carina García) El modelo derivado de la reforma educativa, pretende que desde las aulas se aliente la creatividad, los conocimientos y habilidades para hacer posibles las transformaciones, que los alumnos «estén preparados para ejercer sus derechos y obligaciones como ciudadanos». La pregunta es obligada: ¿Ciudadanos de allá o de aquí?

Ciertamente, los legisladores ya hicieron su parte con entusiasmo: Los senadores de las Comisiones Unidas de Educación y Estudios Legislativos aprobaron la reforma a la Ley General de Educación, que incluye cambios a 13 artículos de la ley. Otra más: ¿Y ya con eso se resolverá el problema de la llegada de miles de dreamers a México?
Como ha sido desde siempre, el tabasqueño propietario de MORENA, ha pontificado una vez más (http://www.animalpolitico.com/2016/11/20) “…dar la oportunidad de seguir estudiando a cerca de 300 mil jóvenes que han sido rechazados de universidades públicas”

Para cualquier persona con tres centímetros de materia gris, surgirán otro tipo de preguntas. La primera de ellas es: ¿En dónde los vamos a meter?; ¿Cuánto dinero se necesitará para revalidar estudios de las universidades gringas y encontrarle a los dreamers un espacio en cualquier institución pública o privada. De hecho, como señal Pablo Iriart, es muy probable que los jóvenes repatriados se nieguen a matricularse en las “Universidades Patito” inventadas por López Obrador.

LA PARTE CRUCIAL

Con todo y lo que se ha dicho, más que con un afán de seriedad, con la misma retórica triunfalista y patriotera, la realidad de las cosas es que no hay -ni habrá- espacio para que los dreamers puedan continuar sus estudios con el mismo nivel de calidad académica, de atención personalizada, planeación pedagógica y eficiencia terminal.

Así lo dijeron Enrique Graue, Rector de la UNAM y Enrique Fernández Fassnacht titular del IPN. (Reforma | 2.marzo.2017)
Ambos académicos coincidieron en que es factible que lleguen a México alrededor de 400 mil jóvenes para los que no hay espacio.
Frente a las muy probables deportaciones, este puede ser, uno de los problemas más graves que, adicionalmente, requieren respuestas. ¿Las habrá? Es pregunta.

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