En la comunidad indígena Misión de Chichimecas, ubicada en el municipio guanajuatense de San Luis de la Paz, vive Trinidad García, considerado Tesoro Humano Vivo de Guanajuato.

Mejor conocido como “Don Trini”, destaca por ser uno de los últimos adultos mayores del lugar que conservan su lengua materna y porque a lo largo de su vida ha ideado varios proyectos para enaltecer a su comunidad. Él forma parte del último resquicio de aquel numeroso grupo de familias que durante la época de la conquista fueron llamados chichimecas al estar integrados por diferentes tribus que compartían ciertas características en común.

Hijo de Don Cirilo y Doña Pilar, nació en 1941 en algún lugar de lo que ahora se conoce como Ránzo Úza (Misión de Chichimecas) aunque no se sabe a ciencia cierta qué día nació. Cuando era niño no sabía hablar el español, pero a la edad de 8 años él y su familia tuvieron que emigrar para aspirar a una mejor calidad de vida.  Don Trini cuenta que vivió en lo que ahora es Guanajuato, en la zona de la Valenciana. Ahí comenzó a trabajar desde pequeño quemado piedra para posteriormente elaborar la calidra.

Y ahí también fue donde conoció a una niña que marcaría su vida: “a puras señas, pensé que me llamaba, me acerqué y empezamos a comunicarnos”. Los padres de esta niña vendían palomitas, salían diario a trabajar y dejaban sola a la pequeña, por eso pasaban juntos todo el día. Fue ella quien lo enseñó a hablar en español.

Tres años después, él tuvo que regresar a Misión de Chichimecas y cuando lo hizo, se dio cuenta que todo seguía igual, casi nadie hablaba el español; eso despertó en Don Trini muchos sentimientos por lo que inició una ardua labor para enseñarles este idioma a sus vecinos.

Desde entonces, Don Trini es conocido en varias facetas de la cultura originaria de los Eza´r. Es promotor de la lengua materna, ha participado en diversas actividades de la mano de instituciones públicas federales, estatales y municipales que buscan promover y difundir la lengua. Ha sido maestro de lengua chichimeca impartiendo algunos talleres en la Casa de la Cultura del municipio, incluso asistió como representante de su etnia a un centro universitario de la Ciudad de México a compartir su palabra.

Don Trini también es músico tradicional, oficio que heredó de su padre. Tras aprender español, ambos se promocionaban para participar en fiestas y reuniones. Desde 1958 ha llevado su música a diferentes partes de México. Actualmente, en el centro de su comunidad forma parte del último referente de músicos minuetes que aún continúan con la tradición de acompañar en las festividades o a los difuntos.

“Me duele ver que mis compañeros se van poco a poco. Me lleno de tristeza, pero es la ley de la vida”, dice.

Pero Don Trini tiene una preocupación más grande, “yo lo único que pido es que mi lengua no se pierda, tampoco mi música. Pero los jóvenes están interesados en otras cosas, la juventud ya está interesada en otras costumbres”, aseguró cabizbajo.

Don Trini, aparte del reconocimiento como Tesoro Humano Vivo, que le otorgó el Instituto Estatal de Cultura, ha sido participante de muchas actividades dentro y fuera de la comunidad. Dentro, es un participante recurrente de las fiestas ambientando la actividad con su música de golpe, como él la llama; es hablante originario de la lengua Úza y siempre está dispuesto a enseñar a quien lo busca. Quiere, a sus 79 años, volver a proyectar su cine con los niños, y planea en el corto plazo reunir a un grupo para convivir y transmitir las polkas y los sones, que ahora solo están en su memoria. Ese es parte del legado que quiere dejar.

Fuera de la comunidad ha participado en documentales que se han hecho desde diversas instancias públicas o universidades, para la difusión de la cultura como pueblo originario. Don Trini, ha acompañado la intención de quienes dan la cara por la institución como antropólogos, gestores públicos, estudiantes universitarios y de maestría, mediante la colaboración directa y el compartir de sus saberes.

Entre sus participaciones más relevantes se encuentran, por ejemplo, el protagonizar su propio documental titulado “Soy un Viejo Chichimeca: Kauj Úza maré”, como parte de un trabajo propuesto por la Universidad de Guanajuato; o su colaboración en el documental “Patrimonio Inmaterial de la Cultura Úza” para el FONCA por la Mtra. Flora Aurora Méndez Granados.

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