La mayoría de los cárteles funcionan como un clan y el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) no es una excepción. Dentro de ese engranaje criminal se encontraba José Luis Gutiérrez Valencia, quien alcanzó a disfrutar de la libertad sólo unos días.

«Don Chelo», o «El Ojo de Vidrio», también se hacía llamar Antonio Herrea Ochoa. El hombre era consuegro de Nemesio Oseguera Cervantes, «El Mencho», quien es el líder del cártel que controla la mayor parte del territorio mexicano.

El capo era quien controlaba la plaza de Puerto Vallarta para el CJNG, sin embargo, en 2010 las autoridades le pusieron freno a su carrera criminal.

El 9 de enero del año mencionado, «Don Chelo» iba a bordo de una camioneta Ford Lobo e iba en convoy con dos menores de 12 y 15 años que circulaban en un Volkswagen Bora, esto en Puerto Vallarta.

Al capo le marcaron el alto y, al hacerle una revisión al convoy, le aseguraron 2 fusiles, 8 pistolas, 5 granadas, 6 celulares, 394 cartuchos, 830 envoltorios al parecer con cocaína, 550 con piedra base, 30 pastillas sicotrópicas y 46 mil 290 pesos.

De acuerdo con la información de la entonces Procuraduría estatal, las armas habían sido utilizadas para atacar a policías del Estado el 7 de enero de 2010. Con ello, «El Ojo de Vidrio» quedó detenido y fue enviado al Reclusorio Preventivo, en Puente Grande.

Con su aprehensión, las riendas de la plaza quedaron en manos de su hijo José Luis Gutiérrez Ochoa, «El Tolín» o «El 77».

Sin embargo, éste también fue capturado en 2018, en el residencial Green Bay II, ubicado en el club de golf El Tigre, en el Municipio nayarita de Bahía de Banderas.

El detenido tenía ya un corrido, llamado El Señor de la T, pese a que tenía poco tiempo que había asumido el mando regional.

El nombre de Gutiérrez Valencia acapararía los titulares de las noticias nuevamente en mayo de 2017.

En ese entonces se divulgó un video en donde se celebraba una fiesta en el Reclusorio Preventivo, en la que hubo bebidas alcohólicas y narcocorridos, pues se celebró con motivo del Día del Padre, esto en junio de 2013.

El evento se exaltaba la figura de «Don Chelo», quien se decía era el jefe del autogobierno en Puente Grande.

Las autoridades confirmaron que al evento acudió el grupo musical Los Buchones de Culiacán, y que el organizador fue Alfredo Márquez de la Torre, alias «El Guillo», reo que fue trasladado a la Comisaría de Sentenciados en 2014, y quien obtuvo su libertad en abril de 2015.

Pese a que presuntamente se realizaron investigaciones en torno a los hechos, no hubo castigos.

El 23 de noviembre de 2017, la entonces Procuraduría General de la República (PGR) confirmó que el capo había sido liberado: obtuvo una sentencia absolutoria en el Juzgado Tercero de Distrito de Procesos Penales Federales en Jalisco.

Sin embargo, el gusto por la libertad le duraría poco a «El Ojo de Vidrio».

La madrugada del 4 de diciembre de 2017 se registró un enfrentamiento en Tonalá.

 Todo comenzó cuando personal de la Secretaría de Marina desplegó un operativo en las inmediaciones del Rancho La Esperanza, a 3.3 kilómetros al noroeste del complejo penitenciario de Puente Grande.

Fuentes policiales indicaron que cerca de las 3:00 horas se recibieron reportes de disparos en la zona, a la que solamente se puede acceder desde un conjunto de brechas por Nuevo Periférico.

Marinos se enfrentaron a sujetos armados y dos de los sicarios fueron abatidos en el sitio.

Junto a los cadáveres quedaron fusiles de asalto.

En la refriega uno de los marinos resultó herido y fue llevado al Hospital Militar de Guadalajara, donde perdió la vida posteriormente.

Uno de los delincuentes abatidos era «Don Chelo», quien tuvo heridas de bala en el abdomen y el tórax.

Apenas unos días después, familiares tuvieron que acudir a la morgue para reclamar el cadáver.

ESCRIBE UN COMENTARIO