Todos conocemos el De Lorean. Sin duda alguna es el vehículo más representativo de los años ochenta. Su diseño tan particular lo han vuelto un ícono que incluso quien no tiene idea de la industria automotriz le remite al instante a la trilogía de ciencia ficción “Volver al futuro”.

Lo que quizá muchos desconozcan, es que su creador, el ingeniero John Zachary DeLorean, tuvo un roce con la justicia debido al tráfico de cocaína. Aunque salió absuelto, es una historia digna de contarse, que ocurrió así…

UN HOMBRE CREATIVO

John DeLorean vino al mundo en 1925. Dicen que “infancia es destino” y en su caso así fue, pues nació en Detroit, ciudad que sería famosa por volverse una de las cunas de la industria automotriz.

Estudió Ingeniería Industrial, y nadie puso en tela de juicio su talento: trabajó en las principales empresas del ramo, hasta llegar a General Motors, Packard y Ford. Antes de eso vendió seguros y se especializó en ingeniería automotriz. Aunque exitoso, creativo y con mucho talento, John quería más. Mucho más. Por eso en vez de ascender en cualquier empresa, optó por fundar la suya.

En 1973 presenta al mundo la DMC, o De Lorean Motor Company. El ingeniero necesitaba crear un modelo especial, que fuese su toque distintivo, y fue así como nació, entre 1980 y 1981,  el vehículo que todos conocemos: DMC DeLorean, con sus puertas de “ala gaviota”. En sus inicios, tuvo apoyo de Margaret Thatcher para montar su fábrica en Belfast, y muchas personas pagaron diez mil dólares por precio de salida del coche.

Todo parecía perfecto para John Zachary. Pero ocurrirían los problemas.

EL ESCÁNDALO

Las ventas del vehículo no fueron como se esperaba, y poco a poco John empezó a deber y deber. En parte, debido a su deseo de divertirse y pasarla bien. En los ochenta las unidades no se vendían y la DMC tenía 175 millones de dólares en deudas.

Un vecino suyo, llamado James Timothy Hoffman, le sugirió al inventor un peligroso plan: traficar con cocaína. Al principio se negó, pero tenía que evitar que su empresa se declarase en bancarrota, así que no había muchas opciones de por medio. Lo que no sabía es que estaba hablando con un informante del FBI, que ya había sido detenido por tráfico de drogas hacía tres años.

Sin saber que era espiado, participó en el acto ilegal que le daría 24 millones de dólares por trasladar 100 kilos de cocaína en una maleta. Como era de esperarse fue grabado, detenido y llevado a juicio volviéndose en un escándalo mediático.

En 1984 la balanza de la justicia se inclinó a favor de DeLorean,pues uno de los argumentos de los abogados se basó en que fue víctima de un montaje de las autoridades. Fue declarado inocente, y absuelto de todos los cargos. Por desgracia, la vorágine de deudas y escándalos perjudicaron al ingeniero, cuyas finanzas se debilitaron. Murió en Nueva Jersey, el 19 de marzo de 2005 debido a una apoplejía.

HOY EN DÍA

Actualmente, más que un coche es un ícono de la cultura popular. De la misma forma, el escándalo en el que estuvo inmerso su creador consta en el libro “In DeLorean’s Shadow: The Drug Trial of The Century by The Sole Surviving Defendant” de Stephen Arrington y el documental “Mito y magnate”.

En una ocasión, DeLorean Dijo: «Disfrutar de la vida ocupaba una posición muy alta en mi lista de prioridades». No cabe duda que, aunque rodeado de escándalos y conflictos, siguió siempre su filosofía personal.

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