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DE CRÍMEN REAL A LEYENDA URBANA

Se trata de una leyenda urbana que hemos escuchado cientos de veces en Halloween y día de muertos: es de noche. Una pareja va en coche y lo estaciona en un terreno baldío. Comienzan a besarse a la luz de la luna llena. En la radio (y hoy en día, en redes sociales) escuchan que un asesino escapó del manicomio. Se caracteriza por llevar un gancho en vez de mano y por vestir con gabardina negra. A la pareja no le importa, y sigue en lo suyo.

Después, regresan a casa. Cuando salen del coche ven que está totalmente rayado, y en el toldo se encuentra un gancho encajado. La pareja grita cuando, a lo lejos, ve a un tipo con gabardina que se acerca. FIN.

Esta historia, que incluso recopiló Alvin Schwartz en “Historias de miedo para leer en la oscuridad” y aparece en películas noventeras como “Leyenda urbana” y “Sé lo que hicieron el verano pasado” parte de un hecho real ocurrido en los años cuarenta en el pueblo de Texarkana, Texas. Al respecto se ha estudiado mucho, incluso existe el documental “Killer legends” (“Leyendas asesinas”) y en febrero de este año el FBI hizo públicos los archivos del caso, que se pueden consultar en este enlace: https://vault.fbi.gov/texarkana-phantom-moonlight-murders.

Los hechos se conocen como “Moonlight Phantom Killer” o “El asesino fantasma de la luna llena”.

LOS HECHOS

La noche del 22 de febrero de 1946, Jimmy Hollis de 25 años y su novia, Jeanne Larey de 19, viajaban en coche y se detuvieron entre unos arbustos para tener relaciones. Había luna llena y la noche se prestaba para una situación romántica.

Entonces, vieron que se acercaba un hombre con una bolsa de tela en la cabeza y sacaba una pistola. “No los quiero matar, así que hagan lo que les digo”, advirtió. El hombre les dio dos cachazos con una pistola, y tiempo después, declararían a la policía que fue “un arma de metal” la declaración, como toda leyenda urbana, se modificaría hasta que se creyera, erróneamente, que era un gancho.

Por suerte, Jimmy y Jeanne salieron con vida… pero otros no corrieron la misma suerte. El 24 de marzo de 1946 se repitió el ataque y esta vez, dos muchachos perdieron la vida de un balazo: Richard Griffin de y su novia Anne Moore de 17. El 13 de abril de ese mismo año ocurrió otro caso idéntico, y otra pareja fue asesinada. El 3 de mayo ocurrió el último crimen de ese tipo.

Todos los casos ocurrían durante las noches de luna llena, el responsable usaba una pistola y en todos atacaban parejas en los coches. En total, atacó a 4 parejas y mató a 5 personas.

La gente de Texarkana estaba aterrorizada, y la policía no dejaba de investigar. Uno de los sospechosos fue Youell Swinney, quien ya tenía antecedentes penales. Aunque fue arrestado, nunca hubo suficientes pruebas y él siempre negó confesar.

Debido a lo escurridizo del criminal, la gente de Texarkana lo bautizó como “El asesino fantasma de la luna llena”, y ante la falta de evidencia y la variedad de declaraciones, se fue convirtiendo en una leyenda urbana. Había quienes aseguraban que era un alma en pena o que podía desaparecer a voluntad. Lo cierto es que hasta el día de hoy, el caso permanece abierto.

LOS MITOS

Con el paso de los años, la leyenda del “Asesino del gancho” o “The Phantom Killer” ha sido una de las más gustadas para contarse en Halloween y usarse en películas de terror. De acuerdo con el académico Bill Ellis, entrevistado en el documental antes citado, esto se debe a que la gente buscaba una respuesta a un caso sin respuesta y así asimila hechos horrendos: con mitos.

Mucha razón tiene el director, productor e investigador de leyendas urbanas Joshua Zeman al decir sobre el caso que “La vida real es tan aterradora como cualquier película de terror. A veces, incluso más”.

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