
El caso de los crematorios clandestinos hallados en Jalisco ha causado una inquietud y un miedo inusuales en todo México. El hecho de que el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) tuviera lugares donde se mataba a la gente de forma sistemática, cual si se tratara de los campos de concentración nazis o los gulags rusos, es un tema más que preocupante. De acuerdo con el especialista en temas de seguridad, David Saucedo, hay lugares de este tipo en Guanajuato.
Sobre el tema, Saucedo, quien es analista político y consultor en seguridad que brinda servicios de asesoría en el diseño de políticas públicas, informa en entrevista ante la pregunta de si hay hornos clandestinos usados para la quema de seres humanos en Guanajuato:
“Sí. Sí los hay. Lo que se hace en Guanajuato es utilizar los hornos de tabique. Esta información data de por lo menos cinco años”.
Como es de conocimiento público, las cifras de personas desaparecidas es inusualmente alta, y aumenta cuando se sabe que muchas personas no han reportado a sus familiares desaparecidas.
No solamente el Cártel de Jalisco, sino también otros grupos criminales, han contratado mercenarios colombianos e integrantes del grupo de élite del ejército de Guatemala, ex miembros del ejército y la marina (desertores, evidentemente) entre otros, que son reclutados por los cárteles para los campos de entrenamiento, que van desde tiro, artes marciales, hasta prácticas de tortura y atrocidades como sacarle el corazón a sus rivales y comerlos a mordidas. Desde tiempos de los Zetas, estas actividades de violencia y brutalidad eran parte de la “mitología” del narco.
Como es bien sabido, Saucedo resalta que estos jóvenes que se preparan para ser sicarios son reclutados forzosamente por el crimen organizado, y se les obliga a realizar actos de temeridad. En ocasiones, les dan metanfetaminas para que tengan suficiente energía y valor. Basta con recordar el video de los 5 jóvenes desaparecidos en 2023 de Lagos de Moreno, que fueron obligados a matarse entre ellos.
“Forma parte, lamentablemente, de los usos y costumbres del narco, con los que envuelven a los jóvenes”, señala Saucedo.
LOS HORNOS
Lo anterior es el contexto. En cuanto al crematorio que ha sido tema en las últimas semanas, Saucedo explica que, con toda seguridad los lugareños sabían que allí habían actividades ilícitas, y profundiza:
“Los hornos forman parte de una estrategia para desaparecer los cadáveres, obviamente, el secuestro de jóvenes y el descuartizamiento es para dar capacidades táctico-operativas a sus células, mientras que el incineramiento de cadáveres es para evitar los juicios por homicidio, porque si no hay cadáver no hay homicidio, y si no hay homicidio no se le pueden enjuiciar, y si es capturado, las penas son muy largas y la posibilidad de que se quiebre su lealtad es alta”.
Desgraciadamente, esta práctica no es nueva en México. Saucedo recuerda que así ocurrió en la década de los setenta, en los años de la llamada “Guerra Sucia” por la Dirección Federal de Seguridad.
Sobre el el trabajo de las buscadoras, Saucedo puntualiza: “Con su labor, han dado en un talón de Aquiles del narcotráfico pues encuentran los cuerpos con mayor eficacia que las autoridades. Han encontrado por mucho, y sin recursos, más que las autoridades”.
NIVEL DE PENETRACIÓN DEL NARCO
Con respecto a si en México hay un “narcoestado” o en el peor de los casos, una “narcodictadura” en la que el crimen organizado domina todo, Saucedo responde que, más bien, se trataría de un dominio por regiones: Durango en alguna época, Michoacán, y gobernadores que es un secreto a voces que tienen vínculos cercanos con el crimen organizado.
“No coincido tanto con el término narcoestado, porque aún no dictan la política fiscal, monetaria, exterior y desarrollo social, pero eso no significa que no tengan avances, que los tienen: designan candidatos, asesinan candidatos y establecen impuestos como lo son el derecho de piso, e influyen en la relación con Estados Unidos, de manera negativa. No creo que estemos en un narcoestado… pero para allá vamos”.



