Según la organización “Causa Común”, las extorsiones aumentaron en la entidad un 27%, durante los primeros ocho meses del año, así como también es más notorio ahora el cobro de piso a los comerciantes.
Causa en Común afirma que con ese incremento, nuestro estado se ubica en la tercera posición entre las entidades con más víctimas a nivel nacional, sólo por debajo del Estado de México y la Ciudad de México.
El investigador Fernando Escobar Ayala, especialista en temas de seguridad de la citada organización, señaló que el incremento refleja una tendencia sostenida y preocupante en diferentes municipios de Guanajuato.
“Estamos hablando de una entidad en la cual este delito viene incrementándose y consolidándose como una región predilecta para el desarrollo de este tipo de actividades delictivas”, afirmó.
Dijo que, aunque el Gobierno Federal atribuye el alza a una mayor denuncia ciudadana derivada de la estrategia nacional contra la extorsión, los datos en Guanajuato revelan un fenómeno más complejo.
“Sí, es cierto, hay un aumento de denuncias. Pero no se trata solo de que se esté capturando más información, sino de una incidencia real que afecta directamente al comercio local”, aseguró.
Compartió que la modalidad más frecuente en el estado es el “cobro de piso”, que es una forma de extorsión ejercida principalmente contra pequeños y medianos negocios.
“En Guanajuato abundan los casos de cobro de piso a tortillerías, carnicerías, papelerías y otros comercios locales. No es la típica extorsión telefónica, sino una de tipo más predatorio y violento”, comentó.
Destacó que esta práctica está estrechamente ligada al crimen organizado y tiene impactos profundos en la economía local mismos que podrían afectar en el cierre de unidades económicas.
“El cobro de piso implica riesgos directos para los sectores productivos: cierres de negocios, desplazamiento de comerciantes y, en los casos más graves, la posibilidad de convertirse en víctimas de violencia homicida”, detalló.
Alegó que la extorsión está conectada con otros delitos de alto impacto, como incendios provocados o balaceras, que suelen usarse como métodos de intimidación.
“Estos eventos generan costos económicos y sociales muy altos. Terminan degradando la vida comercial y empobreciendo las comunidades”, subrayó.
Aseguró que la extorsión podría estar sustituyendo otras fuentes de financiamiento criminal, como el robo de combustible.
“Cuando se combate una actividad delictiva, las organizaciones criminales se desplazan hacia otra. Lo que antes fue el tráfico de drogas o el huachicol, hoy puede estar siendo reemplazado por la extorsión”, aseveró.
