Como seres humanos, somos muy complicados.

No solo por las características y la integración de nuestros átomos. La interrelación de estos últimos, para constituir células, tejidos, órganos, aparatos, sistemas y un organismo complejo y completo. Eso, de por si ya es muy complicado.

Debo sumar, además, su función y relaciones bioquímicas. Comunicación entre los diversos componentes y la integración con el sistema nervioso central conformado por el cerebro que tiene la facultad de almacenar, razonar, tanto del hemisferio derecho como izquierdo. A todo esto, es necesario, incluír el ingrediente de las experiencias que cada ser vivo tienen y que en alguna parte de ese cerebro o tal vez de todo el organismo guardan memoria y actúa de acuerdo a los estímulos y factores tanto internos como externos. Por otro lado, está el pensamiento, esa parte de la psiquiatría que se conoce como el consciente y que a su vez cuenta con una área llamada inconsciente, realmente un espacio muy profundo y tal vez no tan conocido de las personas. Contamos además con el sistema límbico, formado por varias estructuras cerebrales que regulan las respuestas frente a determinados estímulos.

Ahí, radican los instintos humanos que están integrados por la memoria voluntaria, el hambre, la atención, los instintos sexuales, las emociones (placer, miedo, agresividad), la personalidad y la conducta. Todo ello empaquetado en la parte media del cerebro y alrededor del cuerpo calloso, un lugar que une a los dos hemisferios, los comunica y tiene una figura como el signo de interrogación (?).

Asi es. Difícil de entender, no tan fácil de explicar y menos comprender su exacta función, auque hay muchos avances en estas áreas del comportamiento humano y que, los conocedores aplican para que las mentes menos desarrolladas e inocentes, por así decirlo, sean controladas.

Dicho de esta forma, la especie humana es muy complicada. Si ahora agregamos otros ingredientes como situación geográfica, raza, religión y otras creencias entonces se constituirá en una ensalada polimorfa, polifacética, multicultural y con muchos matices biopsicosociales, de gran variedad y complejidad en su intelecto.

Es por ello que debido a esa variedad es muy difícil que todos estemos de acuerdo en algún tema o punto de vista.

México tiene ese escenario que cuenta con diferentes perspectivas y variados puntos de vista que parecen ser visto a través de un caleidoscopio. Para unos, en sentido figurativo, la situación es estable y adecuada, para otros las perspectivas son buenas, mientras que muchas otras personas no coinciden en ello y piensan que debería ser mejor. Están, por otro lado, los que definitivamente ven un panorama desolador y otros más, aunque están desilusionados también tienen muchos puntos de vista que no coinciden con ningún otro.

Estamos ante un diluvio que ha provocado que todo se precipite y mezcle, de tal forma que, inunda y desborda los cauces naturales provocando suficiente confusión.

El problema es que, ante un desastre natural, debería haber una respuesta coordinada y un líder que, por su capacidad, experiencia y conocimiento, tomara decisiones para coordinar esfuerzos en forma adecuada, efectiva y proporcional al desarrollo de los eventos.

Sin embargo, el encargado de guiar los destinos de la nación, como un verdadero capitán al mando de la tripulación, en la conducción del navío ante los embates del mal tiempo, lo a dejado al garete. Esto ha propiciado un motín a bordo. En lugar de dirigir el barco a buen puerto, ha soltado el timón, arguyendo que hay grupos partidistas dentro de su tripulación que con artimañas quieren sabotear su jerarquía. Recibe informes y otros datos. Ausente en sus disertaciones, aun piensa que el barco se controla adecuadamente asegurando que los reportes e informes que recibe son manipulados por sus detractores no liberales.

Con estas evidencias, los mexicanos seguimos perdidos. Como siempre, no apoyamos a nadie en la lucha por buscar un mejor rumbo, por una o dos ideas que no coinciden con la de los demás. No buscamos coincidencias. Solo diferencias.

Eso hace que tengamos la excusa para no participar.

Seguiremos buscando lo evanescente y efímero de los reflectores para que el individualismo, el egoísmo y el “aquí mis chicharrones truenan” sigan perjudicando a nuestro país.

No hay voces de los diputados y senadores mexicanos que busquen un proyecto de nación. Los partidos políticos no emiten acción o comentario alguno ante los sucesos. Agazapados, esperan en forma astuta y egoísta, saltar en el momento más propicio para salvaguardar sus intereses.

Mientras, como la canción, se agachan y van de lado, dejando como siempre para un mejor momento el bien de la nación y el beneficio común.

No cabe duda, como aparece en una caricatura de Calderón, de que México será: Más pobre. Más inseguro. Más, contaminad. Más árido. Más enfermo. Más ignorante. Más corrupto. Más dividido y más aislado.

Lo que no queda claro de todo esto es que si fue planeado así por ineptos… o por perversos.

Así somos los mexicanos, de a pie, chairos y fifís, delincuentes y políticos, todos estamos cortados por el mismo patrón.

¡Hasta la próxima!

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