A nada de que sea el partido que decidirá los esfuerzos de todo un año, los aficionados salen a las calles de la ciudad orgullosos de portar playeras o artículos del equipo, lo que produce un agradable efecto visual de una “ola verde”.

En toda la ciudad hay una fiebre esmeralda que se aferra a tapizar las calles con innumerables escudos del León.

Por las grandes avenidas se ven que las banderas de los coches ondean libremente.

Por las banquetas transita la multitud de aficionados que aguardan la victoria. En las casas las familias están impacientes por celebrar la octava estrella.

Todavía hay aficionados que se acercan al estadio con una ligera, casi muerta, esperanza de ver abiertas las taquillas.

Otros cuantos pasean por las aceras del estadio para tomarse fotos.

Los grandes logros que el Club de León ha ido ganando a lo largo del torneo han despertado la esperanza de toda la gente, incluso aquellos que apoyan otros equipos están al tanto de la gran final.

Los apasionados del futbol comentaron que es alcanzable el marcador global de 0-1.

“No está difícil remontar un gol, pero los Tigres son un equipo al que se le debe tener mucho cuidado, en especial porque tienen un método eficiente para bloquear las jugadas de Mena”, comentó Alejandra Ríos.

“Éste será un partido parejo. Me gustaría que León goleara sin piedad a los regios, pero soy realista. Los Tigres tienen estrategia. Sin duda será muy interesante ver el enfrentamiento”, explicó Arturo Méndez quien es aficionado del chivas, pero apoya al León por ahora.

ESCRIBE UN COMENTARIO