Las drogas de mayor acceso y que no tiene castigo es la venta de solventes en ferreterías y tlapalerías, donde los adictos acuden a compararlas por pequeñas cantidades.

En su mayoría son menores de edad, sin embargo estos solventes son vendidos principalmente para uso industrial o doméstico, es de fácil acceso.

Los dueños de estos negocios saben que los adolescentes van en búsqueda de estas sustancias para drogarse, y aun así les venden los inhalables.

“Pues si vienen algunos chavos, unos ya bien perdidos, pero qué hacemos, les vendemos el agua de celaste, que es casi lo que siempre piden para seguir drogados. Algunos andan como zombis”, apuntó Mario “N”.

RECICLAN PARA COMPRAR DROGA

En la calle decenas de adolescentes, algunos casi niños buscan entre la basura botellas que reciclar, por las cuales obtienen algunos pesos, que en su mayoría usan para seguir drogándose.

“Hasta se pelean por las botellas, todos las quieren para venderlas. Andan sin comer, pero quieren el dinero para la droga”, comentó Ángela “N”, vecina de la colonia la San Isidro Labrador.

Los adictos compran de 10 a 20 pesos de agua de celaste y algo de estopa para seguir drogándose.

Los jóvenes vagan por las calles, sin que nadie se preocupe por ellos. Sus familiares se desentendieron de ellos, algunos padres se dieron por vencidos y otros se cansaron de internarlos en anexos, sin que dejaran las adicciones.

“Los internamos y cuando salía, era peor, salía agresivo, enojado porque lo encerramos, ya mejor no lo anexamos, y mire cada vez son más los niños, y las madres en sus casas, sin estar al pendiente”, apuntó, la señora Mary “N”.

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“Siento feo decirlo, pero es mejor que ya se muera, nada más sufre por la droga, se queda hasta dormido con la mona, ya no pudimos hacer nada por él, casi no come, duerme poco, sólo espero que en cualquier manera me digan que ya se murió”, expresó Olga “N”, madre de José, un adicto en la colonia Rivera de la Presa.

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