La etapa callejera de Guanajuato Capital vivió un rescate ante su gente, que pidió se siguiera realizando pese a no ser la ceremonia oficial de arrancada, el jueves en la Ciudad de México.
Lo que parecía no tendría el mismo impacto, terminó siendo un triunfo de la gente, que se dio cita de a poco en la Alhóndiga de Granaditas, para un casi lleno en los escalones y decenas de aficionados a lo largo del trayecto de 1.09 kilómetros.
No era para menos, con los caminos y túneles de la capital del estado listos como cada año para recibir la tradicional competencia, que estuvo en riesgo de no pasar por el Centro Histórico.
Pero no fue así, y la organización, decidió mantenerla.
«El Rally no se va a ningún lado, que no les cuenten que se va el Rally, nada más hay que ver lo pletórico que está la Alhóndiga, ayer lo que hicimos en el DF, eso le da a nuestro Rally una dimensión Nacional importantísima, era una oportunidad que teníamos que tomar, pero estamos de regreso en Guanajuato que todos queremos y todos apoyamos», dijo Juan Suberville, director del Rally México.
En un renglón similar se manifestó el también mexicano Benito Guerra, quien llegó saludando a cada una de las autoridades, a la antigua escuela.
«La etapa de ayer fue muy bonita pero no hay nada igual a venir aquí a Guanajuato», aseveró antes de partir entre la algarabía de sus representados.
Así, uno a uno fueron tomando camino los pilotos principales, algunos dando un mayor show que otros. Fue el caso de Sebastien Ogier, el más conocido, y el belga Thierry Neuville, visiblemente relajado.
Ambos dieron un espectáculo previo a su salida y fueron el reflejo de los motores y escapes que dejaron escuchar las explosiones y rugido de los autos, la experiencia en carne por la que se dan cita los guanajuatenses en su capital.
No eran los únicos. Banderas del Reino Unido, Costa Rica, y la causa colombiana estaban también presentes para ver a sus pilotos, pero la que más ondeó fue la mexicana.
Guerra y Ricardo Triviño acapararon reflectores, con un grito que unió a toda la Alhóndiga, los voluntarios de control incluidos.
Esa es la causa que defiende la gente, que se fue contenta por tener una vez más el Rally en su casa, en ceremonia que si bien, no fue arrancada oficial, revivió el aliento motor en las calles y túneles de la ciudad Patrimonio de la Humanidad.

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