En esta semana, que muchos le llaman Semana Mayor y otros más Semana Santa, hay una creencia bien fundamentada de que es un tiempo en todos los países del mundo, aunque sea un día o dos, que es motivo de una vacación y propicia una reflexión interna.

La gran mayoría de mexicanos, más de un 70 % de la población que somos católicos, sobre todo en estos últimos días de Semana Santa vivimos intensamente por la televisión, redes sociales y otros medios de comunicación los eventos significativos y dramáticos; lo hacemos de esta manera porque las iglesias en su mayoría están cerradas y muy pocas personas pueden asistir a los templos. Los eventos en nuestro país como el Vía Crucis de Iztapalapa, que es el más grande de México y todos los miles más que se celebraban en toda la República están cancelados o se realizan en forma virtual. Si comparamos lo que pasa en los diferentes países del mundo católico, es muy parecido. Es una Semana Santa atípica que esperamos que sea la última así.

Una consecuencia muy grave indudablemente son los millones de muertos que hay en el mundo por esta pandemia; especialmente en nuestro país, que algunas cifras oficiales hablan de 230 mil y otras de más de 300 mil en cualquier caso es terrible, millones de hogares están desprotegidos y han caído en la pobreza inclusive extrema.

El problema en México es realmente muy grave, pues millones de comercios han cerrado y el turismo, restaurantes, hoteles, servicios de transporte y todos los servicios en general han sido severamente afectados. Pero hay un sector de la población que está abarrotando las playas mexicanas y los centros turísticos atractivos y claro que para los comerciantes, hoteles y restaurantes están recuperándose de las pérdidas anteriores, pero el costo puede ser altísimo y no queremos ni deseamos que haya un rebrote de contagios, porque la mayoría de la gente actúa de forma irresponsable, sin los cuidados necesarios para prevenir los contagios.

En las semanas siguientes ni lo deseamos, ni lo queremos, ni queremos imaginarlo, pero sí existe el peligro latente de un nuevo brote de esta terrible pandemia. Esperemos que la vacunación que está continuándose y que se prometió esta semana de Pascua aquí en León alivie la posibilidad de este rebrote y nos dé seguridad a los adultos mayores y al personal médico que falta de vacunar.

Muchos deportes hemos sufrido parálisis total como es el caso de nuestra modesta pero importante Liga de niños beisbolistas y damas que practican softbol y guardando las proporciones debidas, los estadios están casi vacíos en el futbol y el caso de Japón que ha tomado la determinación de celebrar los Juegos Olímpicos en julio pero que solamente asistan los que vivan en Japón, sin recibir extranjeros; solamente los países tan poderosos económicamente hablando pueden soportar el no recibir los ingresos de miles de millones de dólares de derrama económica.

Hoy domingo los católicos y cristianos en general celebramos la resurrección de Cristo y estamos llenos de alegría; por ese motivo a todos los mexicanos, a todo el personal de mi querida casa editorial que me ha publicado mis artículos cada domingo durante más de 12 años, a quienes agradezco y les envío un abrazo fraterno, a los más desprotegidos, los que están enfermos y debatiéndose en los hospitales para salvar la vida, los que están en las cárceles y los que dicen que no creen, pero sí afirman su creencia en lo que dicen ignorar y en conclusión, todos creemos en algo. Les deseamos felices pascuas de resurrección.

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