La norma jurídica puede definirse como mandato de moral social,  con sanción política. También la podernos entender a través de su diferencia con otro tipo de normas como las religiosas, las morales o las de trato social. La divergencia esencial entre ellas, algunos tratadistas la hacen consistir en su aplicación forzosa, mediante la intervención del Estado.

La norma jurídica debe estar provista de facticidad, esto significa que no se cumple siempre porque esto sólo ocurre con las leyes de la naturaleza; empero, su vigencia debe dar al ciudadano, la certeza de que su cumplimiento ha de ser garantizado por la fuerza del Estado, para hacerla cumplir.

El conflicto entre liberales y conservadores, no se limita al ámbito de la política mexicana, sino a los países que interactúan en las llamadas naciones civilizadas. Los países poderosos se afilian del lado conservador, por coherencia con el interés de imponer condiciones a la economía de los países que tienen con ellos una mayor o menor dependencia; los países con mayor dependencia, llevan sus asuntos a los organismos internacionales en busca de justicia, que pocas veces logran.

Es necesario advertir, la dinámica que los países poderosos, aplican en sus relaciones con los débiles, interviniendo con mayor o menor recato en su vida interna, buscando aliados que presionen aún más a sus gobiernos, para la defensa de los intereses transnacionales; de ahí que las corrientes conservadoras, al interior de los países pobres, tengan afinidades con las fuerzas dominantes de carácter mundial.

Los países dominantes mantienen un esfuerzo constante para impedir que los Estados Nacionales se desarrollen, utilizando los instrumentos financieros internacionales que cada vez son más eficientes en el manejo de la economía global y más poderosos por el debilitamiento de los Estados pobres, al impacto de la acción de los conservadores nacionales y transnacionales.

Una de las estrategias utilizadas para debilitar a los países del llamado tercer mundo o no desarrollados, es el temor que han infundido a sus gobiernos para que no apliquen la ley. De tal manera que pareciera que se “gobiernan” mediante normas sin sanción, elemento que tiene un ingrediente, sin el cual, tienen el carácter de recomendación, sin el cual, tienen el mismo efecto  social que las normas religiosas, éticas o de trato social.

Para fortalecer a los Estados Nacionales ante los poderes fácticos de cualquier tipo, debe recuperar el Estado, su aptitud para cumplir y hacer cumplir la ley, de lo contrario, en lugar de paz y desarrollo social, tendremos anarquía, con todo lo que ello significa.

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