Inicio Columnas Consciencia Vial

Consciencia Vial

0

En días recientes, pudimos percatarnos de graves accidentes de tránsito que desafortunadamente privaron de la vida a las víctimas de los mismos. Varios de estos hechos, se dieron durante la época vacacional, en diferentes tramos carreteros del país. Otro de ellos, sonado en toda la República, ocurrió hace unos días, en la ciudad de México, en pleno Paseo de la Reforma. Cuatro de los cinco tripulantes de un BMW que era conducido durante la madrugada de un viernes por una persona en estado de ebriedad en franco exceso de velocidad, murieron instantáneamente.

Quien manejaba el coche, se encuentra actualmente, enfrentando un proceso judicial por homicidio culposo. Aquí en León, a plena luz del día, ocurrió otro grave accidente, aparentemente por el descuido de un conductor quien iba a exceso de velocidad y no frenó en un cruce de avenidas.

Por su negligencia, aparentemente al “quererle ganar al semáforo”, provocó que casi una familia completa, pereciera al momento del choque. El conductor del automóvil que impactó sobre el coche compacto en el que una madre de familia y sus hijos fallecieron, aparentemente intentó escapar de la escena del accidente, mientras que los transeúntes y testigos, impidieron que huyera y según los diarios locales, le queda pendiente pagar la reparación del daño y el monto de la fianza para que sea puesto en libertad.

El único sobreviviente, el padre de los menores acaecidos, sigue en estado grave y se espera su eventual recuperación. Los familiares del infractor en este caso, argumentan que se trató de un hecho no intencional y que no intentó evadir la justicia en ningún momento. Las opiniones y críticas que se han pronunciado en este caso, al menos en redes sociales, han estado cargadas evidentemente, hacia el lado de las víctimas. Alguno que otro sin embargo, hace notar que en el cruce en donde se dio el funesto accidente, no hay suficiente visibilidad y que es frecuente que ocurran hechos de tránsito porque la circulación en tal zona, no es fácil de controlar, ni siquiera por los oficiales. Es claro que el monto que se fije para reparar el daño provocado a los familiares de los fallecidos, no será jamás, suficiente para efectivamente pagar por su pérdida, por su ausencia, porque el valor de una vida no se puede cuantificar de acuerdo a un tabulador. Sí, es un absurdo, pero si la Legislación no nos ofrece otros medios para resarcir los daños, tiene que hacerse de tal modo.

Ante hechos de tránsito tan lamentables como los ocurridos recientemente, cabe que las autoridades en la materia, no sólo aumenten las infracciones y que las sanciones sean mayores y más enérgicas, sino quizás también, hacer una labor preventiva con más ahínco y mayor impacto, de tal modo que toda la población sea más consciente de la manera en que maneja, que cuide no sólo su integridad sino la de los demás. Que sea capaz de ver más allá del volante, que no use su teléfono celular mientras conduce, ni piense que por saltase un “rojo”, va a avanzar un minuto más de trayecto. Cuestiones tan simples como planificar el día y prever los lapsos que nos tomará trasladarnos de un lado a otro, definitivamente, como en este terrible caso, pueden salvar vidas.

Correo electrónico: marcialca@yahoo.com

Salir de la versión móvil