
Desde hace años las “Gorditas Tarascas” son toda una tradición para las personas que visitan la feria. Siempre es habitual ver largas filas, mientras los empleados no cesan de amasar y arrojar los antojitos al aceite hirviendo. Este año, se van adaptando como pueden.
Por lo general, el primer sábado es el que más gente reúne, pero el pasado 3 de julio no fue así. Fue una tarde muy tranquila debido a la lluvia y a que la Feria se lleva a cabo en plena pandemia del coronavirus.
Ulises Trujano Velázquez es el encargado del popular negocio que ofrece gorditas, ya sea de chicharrón o requesón, entre las más populares. En sus propias palabras, las ventas estuvieron “tranquilas, con poca afluencia”.
GOTA A GOTA…
Un problema de “las tarascas” es que tuvieron que cerrar justo a medianoche, cuando gran parte de la gente salía de los espectáculos nocturnos. Eso, aunque el personal del negocio sabe que es necesario debido a la situación de salud, bajó sus ventas de manera considerable.
Ulises señala: “Ahora seguimos adelante. Vamos gota a gota, o mejor dicho, gordita por gordita”.
Por otro lado, “Huarachín y Huarachón” es otro de los negocios más característicos de la feria. Durante años han obtenido reconocimientos por parte del Patronato, y cada año son una costumbre. La propietaria, Eustolia Ramírez, se muestra optimista y esperanzada ante la situación. “Después de estar meses enteros sin trabajar, esto es una gran ventaja, y es, definitivamente, una recuperación”.
“Claramente no es igual que en entero” señala Eustolia, “hemos tenido afluencia de la gente. Ya tenemos 42 años en este negocios, y nunca había pasado una cosa así. Esta feria es nueva, y esperamos lo mejor. Lo importante es que debemos cooperar todos con las medidas de salud”.