La ciudad de León percibe un aletargado ambiente en sus vialidades debido a las “vacaciones” forzadas para numerosos vehículos de motor que no han podido ser abastecidos de combustible ante la crisis en gasolineras.

Un sector de leoneses que usualmente usa automóvil para trasladarse, hoy utiliza transporte urbano, bicicleta y los más aventurados llegan a pie a su trabajo, a la escuela y actividades de oficina.

Para los leoneses se ha hecho común observar largas filas de vehículos estacionados en las cercanías de las estaciones de combustible, entre calles y bulevares que hoy experimentan una reducción en el número “normal” de vehículos que circulan un día hábil.

Ante este escenario, los leoneses cuentan diversas historias, anécdotas, experiencias sobre sus traslados y sobre las formas de conseguir gasolina, entre ellas inéditas crónicas urbanas que hoy son parte del mosaico cotidiano de la ciudad.

Son las 6 de la mañana. Luis Manuel decidió dejar su automóvil estacionado en el bulevar Las Torres para dar vuelta hacia la gasolinera que está sobre el bulevar Madrazo. Su hermano Ismael se queda en custodia del vehículo y del sitio apartado.

“Yo me voy en camión a mi trabajo, aquí enfrente pasan las rutas 7 o 19 que van para el Centro. Ya veremos si mañana temprano abren o en la noche”, dijo Luis Manuel.

Ahí, en la fila junto a unos campos de fútbol, dejó su auto Nissan y caminó hacia la parada del autobús. Su hermano miró el reloj y se acomodó en el asiento del copiloto para continuar la siesta.

Otros conductores con sus vehículos a un metro de distancia, uno de otro, de vez en vez levantaban la vista entre las viseras de sus vehículos, con el asiento reclinado, para seguir en espera de la llegada del anhelado combustible.

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Sí, mañana fría, muy fría porque el termómetro –a esa hora– marcaba 6 grados.

Por eso había que ir bien abrigados, porque muchos pernoctaron, otros hasta tienda de campaña llevaron y hubo casos de personas que, en el transcurrir de la mañana, ahí se prepararon sus tortas o desayunaron leche con pan.

Son las peripecias “aprendidas” por automovilistas leoneses en la búsqueda de gasolina.

“Y, ¿usted conoce el decálogo oficial para los ciudadanos ante el desabasto de gasolina?”, se le preguntó a uno de los solicitantes de combustible, quien malhumorado respondió: “Yo sólo me sé una cláusula, paciencia”.

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