El ambiente navideño ya se siente en todas partes de la ciudad, para el Teatro del Bicentenario Roberto Saldaña Plasencia fue una gran experiencia recibir a la increíble producción “El Cascanueces”, interpretada este año por el Ballet de Monterrey.
Con música de Piotr Tchaikovski y coreografía de Dariuzs Blajer, basada en la original de Lev Ivanov y Marius Petipa, la puesta en escena contó con la dirección artística de José Manuel Carreño.
La tercera llamada dentro del recinto artístico, fue dada después de las 8 de la noches, niños y adultos de inmediato se sintieron parte del Cascanueces, la increíble escenografía hacia que todo valiera la pena.
La historia se desarrolló en un frio clima, la víspera de Navidad en la casa de Clarita todo era armonía, el vestuario de los intérpretes, la iluminación, personajes, todo se conjugaba para hacer de aquello algo disfrutable.
El escenario fue aprovechado al máximo, la disciplina de los bailarines hizo que cada centímetro de piso fuera aprovechado.
Con la aparición del personaje de Drosselmeyer a escena, quedó claro que la interpretación del Ballet de Monterrey iba a ser espectacular, ya que también fueron implementados fuegos pirotécnicos cada que él utilizaba sus habilidades de mago.
La lujosa mansión en donde se desarrolla la historia es la sede de una autentica fiesta, de repente, en medio de toda la alegría, Drosselmeyer hizo que de un enorme libro salgan dos arlequines de tamaño real, quienes cautivaron al público con su equilibrio y elasticidad, parecían como 2 marionetas comandada por la magia del mago.
Clarita, la protagonista del Cascanueces se ve envuelta en una serie de situaciones que se desarrollan entre la fantasía y la realidad después de que todos se van a descansa.
Después de sumergirse en un profundo sueño, sucede que su muñeco Cascanueces, entregado por su tío Drosselmeyer, enfrenta batallas férreas entre él y el Rey Ratón y su ejército, uno de los momentos que causó mayor risa entre los espectadores, ya que estos hacían unos movimientos bastante graciosos.
Los grandes y musculosos ratones querían terminar de manera fulminante con el Cascanueces, quien casi al final de la batalla, cae al piso, gracias a la magia de Drosselmeyer, se levanta y lleva a la protagonista por mundos fantásticos. Incluso la gente fue parte de la magia, cuando de lo alto del teatro comenzó a caer nieve artificial.
Dulces gigantes, copos de nieves, danzas de distintas nacionalidades aparecieron para seguir la aventura; un viaje dancístico por varias partes del mundo, fue lo que Clarita presencio.
Dos horas de una fantástica aventura sorprendió a los leoneses que aplaudieron con gran entusiasmo al finalizar la función, no por nada el Ballet de Monterrey hizo agotar las localidades de las tres fechas de El Cascanueces.
