Son estructuras grises, con muros descarapelados y ventanas rotas que se multiplican en los márgenes de la ciudad. Lo que en el papel nació como el sueño del patrimonio propio, en la periferia leonesa terminó convertido en vertederos o refugios del crimen… son las casas abandonadas.
A veces son meros inmuebles grises. Pero en ocasiones, se convierten en vertedereos de basura, o bien, son invadidas por ocupantes ilegales, popularmente conocidos como ‘paracaidistas’.
Lo cierto es que la situación no es única de Guanajuato. De acuerdo con el Censo de Población y Vivienda 2020 realizado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la cifra exacta de viviendas particulares deshabitadas registradas en el país fue de 6,155,682. Los motivos son tan variados como la lejanía con las zonas de trabajo, que eleva los costos y tiempos de traslado, o bien servicios públicos ineficientes que van desde la falta de agua hasta la lenta recolección de basura.
Aunado a lo anterior, el estudio antes citado del INEGI señala: En 3.1 millones de viviendas reportaron dificultades económicas para solventar los pagos relacionados con la vivienda (crédito de vivienda o problemas con el pago de renta) derivado del impacto por la COVID-19. De las viviendas propias, 58.5% tiene la necesidad de realizar algún arreglo o remodelación y 58.1% requiere hacer una construcción o ampliación de espacios.
Más allá de las cifras, de los datos gélidos y de las casas repletas de ocupantes ilícitos, hay una vida humana detrás de cada cifra, de cada familia que ocupa los inmuebles de interés social. Todos y cada uno tienen una historia que contar en colonias como Villas de San Juan, Villas de San Nicolás, Paseos de las Torres y una de las que presenta esta problemática de forma más marcada: Villas de San Juan.
HISTORIAS DE CONCRETO
Las casas abandonadas en Brisas del Campestre es uno de los muchos problemas de la zona. Los robos, los asaltos, la ocupación ilegal se suman a la constante violencia e inseguridad. Basta recordar que el domingo 6 de septiembre, hubo una riña entre vecinos que terminó con la muerte de un hombre. El sábado 5 de septiembre, encontraron restos óseos en un camino de terracería de la zona. Además, aparece constantemente en los reportes de incidencia delictiva del Observatorio Ciudadano.
Brisas del Campestre es un claro reflejo del fenómeno del abandono de vivienda de interés social. Muchas de las casas olvidadas son usadas como los tristemente célebres “puntos de venta” o “casas de pánico”, de acuerdo a testimonios de los vecinos.
Jacinta Ruiz es comerciante de ropa de segunda mano, y su historia es como tantas en brisas. Vive al lado de una casa abandonada, que con el paso del tiempo se ha convertido en un nido de ratas y cucarachas, además de que los vagos la han convertido en su inodoro personal. Radica en Brisas del Campestre desde 2021. En aquel entonces, unos ocupantes ilegales, o paracaidistas, llegaron a habitar la casa. “Eran los vecinos más feos que puedes tener”, dice.
Las casas en Brisas del Campestre son una serie de edificios en línea recta. Todos de color blanco con gris. Algunas están muy cuidadas, muestra de que hay una pareja o una familia viviendo allí… pero otras están repletas de pintas, con vidrios rotos y muros quebrados. Emilio Ruiz, quien vive frente a una casa abandonada, apunta:
“Es un problema que abunda aquí. Aquí pasa de todo. Nos acostumbramos a vivir así. Llega gente a meterse a las casas, luego se droga y se va. Así es esto”.
Además, el tema ha sido estudiado por instituciones como la Ibero León, que en un artículo publicado el 10 de marzo del 2025, apunta: “De los (delitos) cometidos el año paso, se desglosan de la siguiente manera de acuerdo con su tipología: 961 homicidios dolosos, 679 lesiones dolosas, 76 homicidios culposos y 3 feminicidios. La colonia Brisas del Campestre, por tercer año consecutivo, tuvo la mayor incidencia de estos delitos”.
