“Primero le pedíamos a Dios que lloviera”, dicen campesinos de la región Silao-Irapuato-Romita, quienes esperan ahora que las lluvias no sean tan intensas ante pérdidas en sus siembras y crecimiento excesivo de zacate.
Jesús Marmolejo Ramos, presidente de la Sociedad de Porcicultores, Ganaderos y Agricultores del Campo del Bajío, a nombre de los integrantes de este sector señaló que a finales del mes de junio realizaron la primera siembra de maíz y sorgo por concepto de temporal.
La abundancia de las lluvias debió sacar la semilla que se “coció”. Los campesinos volvieron a sembrar entre el 26 de junio y 6 de julio, “cuando nos dio chance el agua”, mencionó el líder.
A la fecha la mayor parte de las matas de sorgo presentan un crecimiento de 20 centímetros y las de maíz, 30 centímetros. El bulto de semilla de maíz oscila entre los mil 600 y los tres mil 800 pesos, con un rendimiento aproximado de una hectárea.
PROBLEMA
No obstante, la problemática se ha intensificado, pues las tierras se encuentran contaminadas con zacate y quelite que llega a alcanzar una altura la fecha de hasta 50 centímetros.
El litro de producto para compartir esta ‘plaga’ cuesta entre 800 y mil 600 pesos, y es aplicable en una hectárea; se requiere además de un adherente para fijar la sustancia en las plantas.
La fauna es otra de las complicaciones. “Está todo malo”.
Ante la problemática, Marmolejo Ramos hace un llamado a las autoridades estatales para que activen de manera emergente un “seguro catastrófico”, pues carecen de fertilizantes, plaguicidas y herbicidas.
“No tenemos esperanza”, lamenta, salvo quienes en riego sembraron en el mes de abril, pues el maíz “está por soltar la hoja”, concluyó.
