Deberemos tomar el primer paso para cambiar. La mayoría de las personas no logran sus propósitos. Solo muy pocas.

El problema es que establecemos metas, pero… ¡realizarlas!

Intentamos empezar, pero en unos pocos días, semanas o un mes nuestro entusiasmo mermó.

Es muy fácil decir:

Si no te gusta tu trabajo, cámbialo, no te gusta cómo te está yendo en tu negocio o carrera, cámbialo, no te gustan tus relaciones o cuerpo, cámbialos, si no te gusta lo que está sucediendo en nuestro país, cambiémoslo.

Aunque para lograrlo es necesario de una acción muy simple. Sí, tal vez simple para muchos, pero compleja en su forma y contenido.

Antes de definir cuál es esa acción en una palabra, debemos establecer el contexto en el que se presenta.

Estamos aún en los principios del tercer milenio. Han pasado una gran cantidad de eventos en nuestro planeta y la evolución de la humanidad. Los problemas que nos han atormentado desde el principio de los tiempos han sido el hambre, la peste (infecciones) y la guerra. De acuerdo con muchos pensadores estos tres conceptos debían formar parte de un plan divino (definido por las religiones o alguna de ellas), o derivado de nuestra naturaleza imperfecta y que nada excepto el día del fin nos libraríamos de ellas. Así se pensaba en los siglos pasados.

De acuerdo con Harari (autor), la humanidad empieza este tercer milenio descubriendo algo. Es asombroso. Se ha conseguido controlar el hambre, la peste y la guerra.

-Píenselo bien.

Obviamente estos problemas no se han resuelto por completo, pero han dejado de ser fuerzas de la naturaleza incomprensibles e incontrolables para transformarse en retos manejables.

Existen los elementos necesarios para poder impedirlos y generalmente lo hacemos con éxito. Ya no decimos: “ni hablar, así es nuestro mundo y las cosas”, o es “la voluntad de Dios”, como sucedía en la Edad Media y aun en los principios del Siglo XIX y parte del XX.

Por lo general cuando algo de estos tres problemas suceden y escapan de nuestro control sospechamos que debe haber un motivo o individuo (o grupo de ellos) por lo que organizamos una investigación para esclarecer los hechos. Estos problemas hasta la muerte de los seres vivos incluyendo al hombre, se debe a un fallo técnico. Alguna arteria se obstruye por cierto depósito graso. La presencia de una mutación genética provocada por varios factores incluyendo los virus, producen células malignas (cáncer). No hay nada metafísico en esto, son solo fallas técnicas que requieren las mismas soluciones. Lo mismo sucede si las personas mueren por huracanes, inundaciones o guerras, tendremos que considerar una falla técnica la cual podría haberse evitado.

La ciencia y la medicina continuarán en la resolución de estos problemas. No llegará el momento, como menciona Harari, que los científicos y médicos digan: “Hasta aquí hemos llegado y no vamos a dar ningún otro paso y regresaremos al obscurantismo”

Estamos viviendo sucesos en el mundo y en nuestro país que solo muestran esas fallas. Nuestro gobierno ha tenido crisis tras crisis por situaciones humanas; las elecciones de nuestros gobernantes han sido nefastas debido a esos errores y seguimos cometiendo tropiezos constantes. Lo mismo ha sucedido con los estadounidenses, venezolanos, cubanos, chinos, griegos, italianos, españoles, iraníes, iraquíes, sirios, palestinos, judíos, armenios, rusos y por supuesto mexicanos.

Fallas que pueden rastrearse hasta sus orígenes, pero ¿a quién le importa resolverlas? Es mejor ocultar, negar, manipular y tergiversar para evitar descubrir la verdad.

Los científicos y médicos no cesarán de hacer su trabajo. Lo mismo los atletas de alto rendimiento, los empresarios exitosos y todas aquellas personas que han logrado sobresalir.

En el mundo hay muchísimo talento y existen personas inteligentes que nunca logran nada. El cuerpo tiene sus limitaciones. La mente no. ¿Por qué la mayoría de las persona no alcanza el éxito?

– Solo 2 o 3% lo hace.

La respuesta está en realizar esa simple acción que mencioné en líneas previas. Día tras día.

¿Acertó?

Efectivamente: ¡Disciplina!

Es la palabra mágica que habrá de lograr verdaderos cambios en las personas. En nuestro país.

Abrirá las puertas al progreso.

Es un esfuerzo para crear un hábito.

Pero mientras los padres no se preocupen por la educación de sus hijos y continúen viéndolos convertirse en entes que solo les importa tener un teléfono para conversar impersonalmente con sus “amigos” en la “redes sociales” y no tener idea qué ha pasado con la  historia de su país o del mundo, o la evolución de la sociedad. Desperdician el dinero de su educación. Les puedo asegurar que no podrán contestar una pregunta de historia que les hagan. Solo muy pocos.

Mientras no exista disciplina, todo estará perdido. Jamás lograremos el cambio o nuestras metas.

¡Hasta la próxima!

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