– La mancha urbana absorbió los espacios verdes de León.
Hace cuarenta años, la presa El Palote era un paraje distante del Centro de la ciudad, a donde se llegaba por una brecha de terracería. Hoy está transformado en un Parque Metropolitano rodeado de fraccionamientos habitacionales.
El Parque Hidalgo, un espacio arbolado que tiene una edad de más de cien años, fue partido “en dos” en el año de 1964 para dar paso al Eje Avenida. Hoy es objeto de un plan de “rescate”, donde se intervendrán 57 árboles.
El Parque México, un jardín lineal en la colonia León Moderno, lucha por sobrevivir entre “la hinchazón” de la densidad urbana y el encono de inseguridad pública para sus vecinos.
El Parque Chapalita, que nació “en la orilla” al sur-poniente de la ciudad, hoy se encuentra dentro de la incertidumbre urbana. Hace 5 años, el gobierno municipal perdió por la vía legal una fracción de su terreno reclamado por un particular.
Hoy, la gran ciudad cuenta con raquíticos pulmones verdes que, entre el progreso y la rebatiña de la plusvalía de sus terrenos, tienen un futuro incierto.
¿Se queda León sin oxígeno?
Con base en la proporción de la población de León, con cerca de 2 millones de habitantes, la respuesta sería “sí”.
En veinte años, ninguna administración municipal sumó proyectos de nuevos parques y áreas verdes dentro de sus políticas públicas. Hoy, el alcalde Héctor López Santillana habla sobre estudios especializados para legar el cimiento de un nuevo Parque Metropolitano.
Ya era hora, porque la ciudad se ahoga, ya no puede respirar, urge de pulmones verdes entre más de 500 mil vehículos de motor, 2 mil 500 autobuses urbanos, cerca de 200 hornos ladrilleros, industrias contaminantes y el polvo de millares de calles sin pavimentar.
¡Cof!

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