En los últimos días de peregrinación, cada vez son más reducidos los grupos de sanjuaneros que cruzan por la ciudad y de los que salen de León a cumplir con sus mandas a pie a San Juan de Los Lagos, de modo que las posponen para el próximo año en espera de que termine o disminuya la pandemia.
Grupos importantes de trabajadores zapateros, curtidores, comerciantes, tianguistas, entre otros gremios y ciudadanos, desistieron de salir el fin de semana rumbo a San Juan de Los Lagos, ya que hicieron caso del llamado eclesiástico de abstenerse por el riesgo de la pandemia creciente con la variable Ómicron.
En su paso por la ciudad se vieron menos peregrinos que iban a cumplir con su manda hasta llegar a postrarse ante la imagen de la Virgen de San Juan que les ha hecho favores y milagros diversos, que, por lo pronto, queda pendiente para el próximo año, o para después ir en autobús a visitarla a su Catedral Basílica que se encuentra cerrada hasta el día 3 de febrero, o se puede extender unos días más debido al incremento de contagios y decesos por la pandemia.
Pese a ello, los católicos mantienen firme su devoción y fe aunque no vayan a pagar su manda como todos los años, como una tradición religiosa muy arraigada, porque renuevan sus peticiones que ven cumplidas en salud, trabajo, familia y muchos más aspectos que platican y comparten entre familiares, amigos, vecinos y hasta con desconocidos.
Por tradición, devoción, fe, esperanza y hasta por gusto y resistencia física, cientos de personas de los distintos sectores salían de la ciudad de León, los viernes y sábados, antes de la festividad religiosa, para en una noche y medio día, cuando mucho, llegar a la Catedral Basílica, a pagar su manda y retornar en autobús. En esta ocasión, quedó para después.



