
El trabajo doméstico y de cuidados no remunerados aumentó en la última década, incrementando con ello los obstáculos para la inserción laboral de las mujeres, advirtió el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).
De acuerdo con el documento Informe sobre Pobreza y Género 2008-2018, en este último año las mujeres destinaron entre 1.2 veces y el doble de horas a dichas tareas con respecto a los hombres.
A nivel nacional, indicó, el promedio del trabajo de cuidados se ubicó en 27.8 horas semanales para las mujeres, y en 15.2 horas para los hombres.
En tanto que a los quehaceres domésticos, las mujeres dedicaron entre 2.2 y 3.2 veces más.
Las brechas más amplias, agregó, se presentaron en mujeres en situación de pobreza, quienes a nivel nacional destinaron 22 horas semanales, mientras que ellos dedicaron 8.2 horas.
«Entre 2008 y 2018, las horas destinadas a las tareas de cuidados no remunerados aumentaron más en las mujeres en situación de pobreza (4.4 horas) respecto de las mujeres que no se encontraban en situación de pobreza (3.7 horas)», señaló.
«En cuanto a los quehaceres domésticos, las mujeres en situación de pobreza presentaron un incremento de 2.3 horas, mientras que para las mujeres que no estuvieron en situación de pobreza fue de una hora, y para los hombres de 0.4 horas indistintamente de su situación de pobreza», agregó.
El Coneval advirtió que esta desigual distribución del trabajo doméstico y de cuidados ha limitado en las mujeres su participación en el trabajo remunerado y en los diversos espacios del ámbito público, ya que no les permite emplearse, u optar por trabajos de menor jornada, calidad y remuneración que les posibilita conciliar el trabajo doméstico y el extradoméstico.