Hemos recibido esta semana una noticia que ha impactado a todos los medios nacionales e internacionales de parte de un periódico de Estados Unidos que ostenta el nombre de New York Times y es portavoz de una acusación en contra del gobierno mexicano, porque ha adquirido un programa de software especial para investigación privada de alto contenido, que es elaborado por una compañía israelita llamada NSO Group y el software se conoce con el nombre Pegasus.
La condición primera que pone la compañía es que sólo se le puede vender a gobiernos y se lo han vendido a muchos países del mundo principalmente para combatir los actos de terrorismo que desafortunadamente se ven con tanta frecuencia en todo el globo terráqueo, provocados por grupos extremistas y que ha derivado en la muerte y destrucción en muchos países en Estados Unidos y en Europa, pues bien, específicamente se ha filtrado por ahí la noticia de que el gobierno mexicano efectivamente compró este programa y que era manejado posiblemente por la PGR, cuando era procurador Murillo Karam, o sea que este programa tiene ya muchos años de existencia y por tanto se supone que ha sido utilizado con mucha regularidad y en forma que nadie conoce y sin un informe del mismo gobierno de cuanto costo, quién lo pagó, con qué recursos y cómo se aplicaron las informaciones que le dieron este software tan importante en la vida de México.
Qué pena para nosotros pensar que existen dentro de la infraestructura gubernamental que son únicamente de conocimiento de los altos mandos del gobierno, son tan poco conocidos por muchos de las actividades de quienes han sido investigados.
Cómo justificación se habla del caso de los normalistas de Ayotzinapa, de las actividades subversivas del crimen organizado, pero no hay nada en concreto de información y menos si fue realmente útil el gasto para obtener esta información secreta e importantísima y ahora nos estamos enterando porque el mismo periódico cita los nombres de periodistas investigados y señalo por decir 2 de los más nombrados a Carlos Loret de Mola y Carmen Aristegui. Comentaristas de televisión de canales importantes, el primero en plena función en televisa y las segunda ha sufrido despidos de varias cadenas televisivas e inclusive se ha refugiado únicamente en un canal de noticias en español.
Hemos escuchado con tristeza las palabras sinceras de un comentarista de una compañía televisora que tiene un rango importante y una calidad de informante de primera clase como es Carlos Loret de Mola, que se pregunta y todavía no encuentra respuestas y no sabe a quién demandar o a quién preguntar: ¿Qué le han investigado en su vida privada, porque según tenemos entendido, el celular de este comentarista, por medio de técnicas sofisticadas se ha convertido en un especie de micrófono que lo capta alguien que no se sabe quién es, donde lo guardan, para que lo utilizan, pero también están dentro de la vida privada de su familia y el expresaba con preocupación que tiene más miedo por las consecuencias que pueda tener alguna agresión a su familia en lo general y a él mismo por supuesto y en el mismo caso están muchos periodistas como Pardiñas y otros, que no está determinado desde cuándo están informando de sus actividades profesionales y privadas.
Se ha levantado una ola de indignación entre todos los integrantes de los grupo s de la sociedad civil, activistas y defensores de los derechos humanos, por que ellos consideran que la intervención del gobierno en la forma como lo han hecho es inadmisible, inaceptable y deben encontrarse los responsables para ser castigados de acuerdo a la ley.
En ese escenario de confusión el Gobierno ha negado todo o casi todo, incluso el Secretario de Gobernación que no existía tal cosa.
Lo más decepcionante ha sido que este jueves. En un acto en el que el Presidente Peña Nieto fue testigo de la inauguración de un desarrollo industrial en Lago de Moreno muy importante para esta región y allí abordó el tema que no estaba en la agenda; se ha comentado en forma diferente, pero finamente coincidente, el discurso en el que se notó al presidente nervioso e irritable, defendiendo lo que quizá será indefendible y quizá lo menos deseable es que en alguna parte de su discurso dio a entender un intento de represalias para que en el marco de la ley se finquen responsabilidades y acciones directas para quienes a quienes estén detrás de esta aparente mentira.
Entendemos que el hombre que es el Presidente de la República tiene la más alta responsabilidad del país y pudo haber dejado que alguno de los Secretarios de Estado correspondiente a los hechos explicara completamente, porque tocando esos temas en forma directa se ha metido en el ojo del huracán.
El Presidente de la República es un ser humano como cualquier otro y tiene derecho a equivocarse y en la segunda parte de su discurso pudo remediar y aclarar lo que en un principio había expresado; pero lo que dijo primeramente ya lo habían escuchado muchos y no están de acuerdo.
En cualquier país del mundo es deseable que un Presidente de la República, por su gran investidura debe de ser un elemento de concordia de gran personalidad, que sepa conducir los destinos del país con firmeza, justicia e incluso merecer el respeto de los ciudadanos porque sus decisiones, nombramientos, propuestas e iniciativas de ley al Congreso deben de tener soporte e importancia, pues es la representación misma del poder del pueblo, acompañada por su gabinete presidencial y discutida y adicionada por la Cámara de Diputados y Senadores y se emanen de ahí las leyes en beneficio de México, para que así nuestro país se conduzca en forma que beneficie a los intereses de todos los mexicanos.
En todos los actos donde se presenta el Presidente de la República con su alta investidura, debe de estar perfectamente allanado el camino y debidamente recibidas por él las recomendaciones que sus asesores personales y sus Secretarios de Estado tienen la obligación de que siempre transite en todos los actos y mostrar también una total lealtad y entrega absoluta a su trabajo, para que se refleje en sus discursos y las posibles respuestas, en su manera de actuar, en su expresión, en el tono de voz y en todo lo relacionado a su personalidad y lo conduzca a ser un Presidente que merece respeto.
Qué lástima que en este caso hayan fallado tantas personas que tienen la obligación ineludible de hacer su trabajo con eficiencia. El posible error en boca del Presidente nunca debió haber sucedido si hubieran presentado su agenda con la pulcritud de acuerdo al cargo que ostenta.
En este caso al Presidente Peña Nieto le toca la crítica o la comprensión o bien la aprobación de unos cuantos, pero esto tiene que ser regla general para este Presidente y para todos los presidentes que México tenga en el futuro, es coincidente que ahora él lo sea, pero siempre quien ocupe este alto cargo de la investidura presidencial debe ser objeto de respeto absoluto y que los mexicanos nos sintamos realmente representados con él y con todos los que vengan, como he dicho, en el futuro mediato y posterior.
Cada quien en su momento es protagonista en el devenir de la historia y es elogiado o bien criticado, porque ninguna persona que ocupe cualquier cargo en el gobierno tiene condición de permanencia total y por tanto debemos de pensar que los hombres que sirven al gobierno en cualquier puesto al término de su mandato terminan un ciclo, pero la institución presidencial de quien esté en el momento posterior nos represente de acuerdo a una figura presidencial tan grande como México lo es ahora y lo será siempre.

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