Muchas son las historias y anécdotas que se cuentan sobre los papas a lo largo del siglo XX. Algunas son esperanzadoras y otras trágicas, mientras que otras tienen ambos elementos. Tal fue el caso del atentado que sufrió el papa Juan Pablo II en el año 1981 y cuyo eco se escuchó hasta León.
La historia del atentado contra Juan Pablo II arranca el 13 de mayo de 1981, fecha que coincidía con las celebraciones de la Virgen de Fátima, por lo que era de esperar que la Plaza de San Pedro estaba abarrotada. Había gente de todas partes del planeta, de todas las edades y todos los niveles socioeconómicos… pero uno en particular se proponía atentar contra el Sumo Pontífice. Su nombre era Mehmet Ali Agca, turco de apenas 23 años.
Poco a poco, Ali Agca se fue desplazando entre la multitud. Así, llegó hasta donde estaba el papa, desenfundó su pistola y disparó a quemarropa. Aunque un grupo de monjas pudo detenerlo para posteriormente arrestarlo, el daño ya estaba hecho: el líder de la Iglesia Católica recibió dos balas en el abdomen y otras dos en la mano y el brazo. Fue intervenido de urgencia.
Las noticias llegaron a León a través de la televisión abierta, la radio y este periódico. Aunque el estado de Juan Pablo II fue muy grave, logró recuperarse y sobreponerse. Agca, por su parte, fue sentenciado a cadena perpetua. Años después, el papa iría a la cárcel donde estaba preso, para concederle el perdón. La gran pregunta era: ¿por qué quería asesinar al papa? Hasta el día de hoy existen diversas hipótesis al respecto, una de ellas era que, en plena Guerra Fría, la KGB tuvo que ver, pero es una de tantas versiones y explicaciones sobre el caso.
En ese entonces, León era una ciudad profundamente católica, por lo que la noticia desconcertó e indignó a todos, desde políticos, empresarios, trabajadores y claro: líderes religiosos. Se trataba de un evento sin precedentes que tuvo a la gente a la expectativa, pues Karol Józef Wojtyła ya desde entonces era uno de los papas más carismáticos que se tenía memoria.
Al día siguiente, todos los medios de comunicación se dedicaron a informar sobre los hechos. Las noticias de El Heraldo publicaban: “Congoja e indignación en el mundo por el atentado”. “Papa sometido a operación por más de 4 horas. Resultados exitosos”. “Pontífice quedó quieto por un instante, luego cayó”. “Cuando fue llevado al hospital oraba en voz baja, en polaco”.
