Tomarse justicia por su propia mano puede ser riesgoso, pese a que quien lo hace tal vez goce de la aprobación de la opinión pública. Hay quienes golpean asaltantes en el transporte público, y hay casos que resultan ser más extraordinarios que cualquier ficción. Tal es el del brasileño Pedro Rodrigues Filho, un asesino serial que elegía entre sus víctimas a ladrones, pedófilos, sicarios, y toda la gente que él consideraba que merecía morir. Se llevó un aproximado de 70 vidas.

DESDE NIÑO

Pedro nació en 1954 en Santa Rita de Sapucal, un pueblo cerca de Minas Gerais en Brasil. Desde el vientre materno tuvo que enfrentar la violencia, pues su padre golpeaba a su madre con 7 meses de embarazo. Fue a los 13 años que cometió su primer asesinato: la víctima fue el patrón que despidió a su progenitor y lo acusó de robar desayunos escolares. Antes de irse de su pueblo natal, mató al verdadero responsable del hurto.

Tiempo después, huyó a Sao Paulo y trabajó para pequeños capos del narco, asesinando a bandas rivales. Allí fue cuando se casó con María Aparecida Olympia, la única mujer que amó. Entretanto seguía ultimando gente. Entre las víctimas se encontraba su propio padre, pues se enteró que también había despojado de la vida a su madre… indudablemente, la violencia era la que regía la vida de Pedro.

Por desgracia el cariño no le duró mucho, y los cárteles rivales mataron a María. Como respuesta, Pedro acabó con todos ellos, lo que hizo que en 1973 lo arrestaran. Una vez en la camioneta que lo trasladarían al penal, subió al lado de un hombre acusado de pedofilia, al que mató durante el viaje ahorcándolo con las esposas.

Fue en la prisión de Taubaté donde cometió la mayor cantidad de asesinatos, y se ganó el apodo de “Pedrinho el Matador”. También, se tatuó la frase «Mato por prazer», es decir “Mato por placer”.

Es importante aclarar que Pedro no fue ningún justiciero. Muchas veces despojaba a alguien de su vida por un simple capricho, como el hecho de que lo miraran feo o roncaran. En ningún momento se debe idealizar a un psicópata, por mucho que varias de sus víctimas fueran estafadores, pedófilos, violadores o rateros.

En un principio, se le condenó a 400 años de cárcel, pero a finales de los setenta la ley brasileña se modificó a una pena máxima de treinta.

Contra todo pronóstico, salió en libertad… y a favor de todo pronóstico, volvió a la cárcel pero esta vez no por homicidio, sino por robo. Al poco tiempo fue liberado.

Esta vez, su vida dio un giro digno de película.

CONVERTIDO EN PERSONAJE LITERARIO Y YOUTUBER

A inicios de la década de los dosmiles, el escritor estadounidense Jeff Lindsay buscaba una idea para una novela. Leyó la historia de “Pedro el Matador” y se inspiró. Modificó las fechas y la nacionalidad del criminal, y escribió “El oscuro pasajero”, novela que se convertiría en la famosa serie “Dexter”, que trata precisamente sobre un asesino de asesinos seriales.

Como si la situación no pudiese ser demasiado estrafalaria, el periodista carioca Pablo Silva escribió su biografía, y actualmente los dos se han vuelto estrellas en Youtube en el canal “Pedrinho Ex Matador & Pablo Silva” donde hablan sobre superación personal y tienen más de 137 mil suscriptores. El asesino jura ante todo lo sagrado que ya se reformó.

Algunas historias de crímenes parecen sacadas de películas y otras las inspiran, pero la de Pedro está más allá de la ficción y por qué no, toda realidad.

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