¿Será pertinente la iniciativa presentada por el grupo parlamentario del PRI, para exonerar cualquier conducta que tenga que ver en la legítima defensa que tenga que ver con la invasión a la morada de un tercer extraño al domicilio de su propietario u ocupante?
Planteamiento del problema: Analizar detenidamente el ejercicio legítimo de un derecho no es cosa fácil, por lo que trataré de ser específico en esta exposición. Cabe señalar que el Estado de Nuevo León ya exploró y aprobó una Ley, si no exactamente igual, podríamos decir que casi es igual.
Vamos por partes, un diputado del PAN en el Congreso del Estado de Nuevo León, presentó una iniciativa para modificar el Artículo 17º del Código Penal de dicho Estado, paso por alto la exposición de motivos pero lo que importa para esta comparación es que en ese artículo se decretaron como causas de justificación en su fracción 3º y 4º lo siguiente:
“III. Al que causare cualquier daño, lesiones u homicidio a un extraño a quien se encontrare dentro de su hogar, en la casa en que se encuentra su familia, aún cuando no sea su hogar habitual; en un hogar ajeno que aquel tenga obligación de defender en el local en que aquel tenga sus bienes, o donde se encuentren bienes ajenos que tenga obligación legal de defender, y el intruso ejerza violencia sobre las personas o sobre las cosas que en tales sitios se hallen donde resulte un peligro inminente.
IV. Obrar el acusado en defensa de su persona, y/o familia, de su honor o de sus bienes, o de la persona, honor o bienes del otro repeliendo una agresión actual, violenta, sin derecho y de la actual resulte un peligro inminente, a no ser que se pruebe que intervino alguna de las circunstancias siguientes.”
Es dable dejar claro que en lo particular, estoy de acuerdo en que todo justiciable o gobernable tenga el derecho a ejercer la legítima defensa, pero debo acotar que en el Código Penal de Guanajuato, la defensa legítima se encuentra debidamente establecida, en los artículos 33º fracción III, como una causa de exclusión del delito, es decir cuando se obre en cumplimiento de un deber legal o en el ejercicio legítimo de un derecho, en relación a agresiones ilegítimas, actuales e inminentes, solo con excepciones respecto a que no exista otro medio practicable y menos perjudicial, lo cual considero que es solo para evitar que no se de que un exceso, como podría ser que quien ejerza una legítima defensa pueda dar a alguien sometido, el tiro de gracia.
Les prometo que solo hablaré de otro artículo que ya establece este derecho, y el cual es el 10º Constitucional, que dice:
“Los habitantes de los Estados Unidos Mexicanos tienen derecho a poseer armas en su domicilio, para su seguridad y legítima defensa, con excepción de las prohibidas por la Ley Federal y de las reservadas para el uso exclusivo del Ejército, Armada, Fuerza Aérea y Guardia Nacional. La ley Federal determinará los casos, condiciones, requisitos y lugares en que se podrá autorizar a los habitantes la portación de armas.”
La lectura que se le da a esta reforma, es la siguiente, los legisladores de Guanajuato, si la aprueban, estarán endosando y trasladándole la responsabilidad de la defensa, de su honor, bienes, vida y patrimonio a las familias guanajuatenses porque esto implica armar a la sociedad civil para que se defienda como pueda, lo que implica el augurio de una violencia que afecta a las familias mexicanas porque el siguiente paso será que, con estas armas, se cometan otros ilícitos fuera de los domicilios de sus moradores, Ejemplificando que un conflicto entre vecinos se dirima a base de balazos porque una persona cegada por el odio y la ira o la misma frustración, puede acudir a sacar un arma de su domicilio para agredir a quien considera su enemigo ocasional o bien, de igual forma que estas armas sirvan para la comisión de otros delitos, como podrían ser los propios robos a casa-habitación o a transeúnte, así retrocederemos años luz a la venganza privada y a la ley de la selva en donde el común denominador será “sálvese el que pueda”.
En el año 2013, según el INEGI se registraron 22 mil 732 homicidios entre los cuales 14 mil 122 fueron cometidos con disparos de arma corta, rifles, escopetas. El tener un arma, tiene sus orígenes en la post-revolución mexicana y el Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública determinó que circulan 13 millones de armas ilegales, entran al país 2 mil piezas por día de armamento ilícito, 1 de cada 3 adultos puede tener un arma y que entre las registradas y no registradas circulan 15 millones de armas. En las armerías que se encuentran en la frontera con Estados Unidos se pueden conseguir, además de pistolas de todo calibre, cohetes, lanza cohetes, lanza granadas, fusiles barret, hasta sub-ametralladora y la pistola FN Hersatal capaces de perforar blindajes.
Ya no continuaré con esta exposición de armas, pero sí concluyo solicitando su anuencia de que con esto, es mayor el riesgo al que se exponen las familias guanajuatenses, porque es de todos conocido que para ser experto en el manejo de armas se requiere capacitación y adiestramiento, lo cual generaría a la postre, en caso dado, el surgimiento de grupos paramilitares y creo que, ya con la existencia de las mil 500 pandillas que hay en León, tenemos bastante. Contamos con leyes para casos concretos, es importante que en nuestro régimen democrático se siga contando con la división de poderes, entre el legislativo y judicial, puesto que, se debe guardar independencia entre uno y otro, no se vale que con la elaboración de una ley se pretenda desviar la atención, de quien tiene la responsabilidad de la paz y la tranquilidad pública en el Estado, que en este caso es el Gobernador de Guanajuato, el cual, hasta el último día de su mandato debe de responder al escrutinio público. Queremos ver mayor seguridad, una política criminológica que trabaje sobre programas en los que impere el juicio de reproche contra quienes transgredan los valores tutelados de los gobernados y, por otro lado que se trabaje por restablecer el tejido social deshilado.
El pueblo está cansado de tanta violencia y tanta sangre, no arriesguemos ahora a los jefes o padres de familia, que por un intento desesperado de defender su honor y su patrimonio pongan en riesgo su vida y la de los suyos, porque los amantes del crimen cuentan con armamento pesado.
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