La torre de control del ex Aeropuerto San Carlos permanece intacta veinte años después de cerrar su función de vigía de aquellas avionetas y primeros jets que aterrizaron y despegaron entre 1960 y 1980.

Hoy, su estructura inerme parece contar sus historias de aviación durante la época romántica de aeronaves de hélice, turbo hélice y primeras turbinas que distinguieron a los aeroviajeros de aquella memorable etapa de la aviación.

Su cabina parece contener el eco de las conversaciones de radio: “Atenta torre de control de San Carlos, habla el piloto de la avioneta Cessna 172 Skyhawak, me aproximo a la pista para aterrizaje”.

Múltiples son los pasajes y anécdotas legadas por el viejo Aeropuerto de San Carlos.

Su edificio era una sola pieza: la sala de espera que a la vez compartía un espacio para la cafetería y bar. Una pista de 1.8 kilómetros, así como de un tramo de bulevar cercados por densos árboles que comunicaba a la carretera Panamericana número 45.

En su hemeroteca, EL HERALDO de León consigna que en 1965 la pista fue extendida de 1.8 kilómetros a 2.2 kilómetros, para ofrecer capacidad de aterrizaje a los entonces modernos jets DC 6 con capacidad hasta de ochenta pasajeros.

Se recuerda en esa década a don Roberto Celis, gerente del Aeropuerto, quien fue impulsor de la aviación y del servicio aéreo de pasajeros, un personaje que dejó una huella en la historia del transporte de aviación.

Gracias a su impulso, en la segunda mitad de los años sesenta logró la continuidad de la ruta a la ciudad de México con dos horarios al día: matutino a las 8 de la mañana y vespertino a las 19 horas.

Un viaje en avión era “de caché”, costaba noventa pesos el boleto redondo y representaba la oportunidad de acercar los negocios y atraer a los artistas de la ciudad de México que venían a León.

En ese mismo periodo entre 1965-1970 arribaron “por aire” numerosos artistas integrantes de la Caravana de Estrellas “Corona” que se presentaba en el Cine León, entre ellos Julissa, Enrique Guzmán, Alberto Vázquez, el Charro Avitia, la Prieta Linda, Manolín y Shilinskki, Viruta y Capulina, los Rockin Davil´s…

En los años setenta, el Aeropuerto San Carlos se consolidó al iniciar la década con el “pie derecho” durante el mundial de Futbol México 70 del cual León fue sub sede, en el flamante Estadio León que tenía cuatro años de “vida”.

En su pista aterrizaron las grandes estrellas del balompié con los equipos de Marruecos, Perú , Bulgaria, Alemania, así como millares de visitantes extranjeros que inundaron León con motivos de la copa del mundo.

También te puede interesar:  PROYECTAN RECAUDAR 5 MIL 880MDP

Durante sus poco más de treinta años de servicio, no se registraron accidentes graves a pesar de algunos percances que sacaron un susto a los usuarios de avionetas y pasajeros.  Nada más.

LA NOSTALGIA DE HOY

En la actualidad, la torre de control del viejo Aeropuerto resiste impávida el desarrollo urbano de la ciudad.

Su pista cedió el terreno para la Universidad Tecnológica; lo que fuera el área oriente de la pista hoy alberga al Hospital de Alta Especialidad, al Campus León de la Universidad de Guanajuato y al nuevo hospital de León.

Sus alrededores están “inundados” de viviendas, comercios y servicios luego de que el Aeropuerto de León San Carlos cerró su puerta aérea un 27 de febrero de 1990, el mismo día que se inauguró el actual Aeropuerto Internacional del Bajío.

Ahí, erguida como siempre, el vestigio de la torre de control parece orientar su mirada hacia los majestuosos jets que estruendosos aterrizan en Guanajuato para recordar aquellos buenos tiempos que hace veinte años cambiaron de vocación.