Hoy es Miércoles de Ceniza, y posteriormente sigue la Cuaresma y la Semana Santa. A lo largo de los años, estas tradiciones persisten entre la población leonesa, cuyos registros se pueden encontrar en la historia oral de los ciudadanos y en documentos del Archivo Histórico.

De acuerdo con documentos de las publicaciones periódicas “Crónica Leonesa” y “Revista Tiempos”, la conmemoración de estas fechas era, desde mediados del Siglo XX e incluso hasta la década de 1980, una época dedicada a la reflexión espiritual.

Desde que comenzaba la Cuaresma, pero sobre todo en Semana Santa, quedaba estrictamente prohibido ir al cine, escuchar radio y sobre todo el Viernes Santo hacer demasiado ruido, pues se debía de guardar luto por la pasión y muerte del Nazareno.

Estos eventos, según el número 75 de la revista “Tiempos” y “Crónica Leonesa”, de acuerdo con el cronista e historiador Carlos Arturo Navarro: “Siempre han sido motivo de expresiones respetuosas, pero también de pintorescas y bullangueras alegrías por las maneras de organizar dicho acontecimiento”.

Otro importante divulgador de las tradiciones leonesas fue Timoteo Lozano, quien en su serie de narraciones de la Capital del Calzado, tituladas “Estampas leonesas” evoca que pasados apenas los festejos de la fundación de la ciudad en enero y lo novedoso que en su época resultaban los carros alegóricos, febrero y marzo anunciaban la proximidad de la Cuaresma y la Semana Santa.

Una costumbre era cortarse pelo y uñas el primer viernes de Cuaresma, pues se consideraba indebido hacerlo hasta llegada la Pascua.

Hoy en día, la ciudad enfrenta unos turbulentos cambios que sin duda permanecerán en los anales de la historia y el Archivo Histórico de León, entre la pandemia y la crisis.

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