Los aumentos de precio a la canasta básica, más los que vienen de tarifas de electricidad, agua y predial, anulan el ajuste del 22 % al salario mínimo que entrará en vigor el primero de enero, expuso el dirigente de la CROC en Guanajuato, Antonio Hernández Navarro.

Dijo que no hay una recuperación real del poder adquisitivo de los trabajadores que debe ser suficiente para cubrir las necesidades básicas de alimentación, ropa, calzado, y recreación sana, como lo establece la Constitución.

“La realidad es que no existe un equilibrio entre precios de la canasta básica y el salario mínimo suficiente y digno, y para los trabajadores en las condiciones actuales menos, debido a que en las empresas les recortaron la mitad del salario, los días de trabajo y todavía persiste el desempleo para muchos”, aseguró.

En Guanajuato se recuperaron los 50 mil empleos perdidos en la pandemia, pero no se han generado los otros 50 mil que se requieren al año para los jóvenes y egresados de universidades que se incorporan a la Población Económicamente Activa (PEA).
El dirigente estatal de la CROC, Antonio Hernández Navarro, indicó que la gente en desventaja en su ingreso económico ante los costos de la canasta básica, sin empleo, con falta de oportunidades de superación, se desespera y se le arrincona a que pueda ser presa de la delincuencia.

Muchos otros trabajadores desempleados, para completar su ingreso familiar, se van a vender a las calles, a los tianguis o afuera de sus casas, comerciando frutas, verduras, comida, juguetes o fritangas, por eso crece la economía informal o subterránea, lo cual es preferible a que se vayan a la delincuencia, apuntó.

ESCRIBE UN COMENTARIO