
El vínculo de los llamados influencers y el crimen organizado es una problemática constante y real. Aunque evidentemente no hay que prejuzgar a todas las personas que realizan contenido en redes sociales, sí existen vínculos.
En entrevista, el experto en temas de seguridad, David Saucedo, señala que este problema es un hecho que se debe de considerar y tomar en cuenta, señalando de forma directa:
“Los influencers, poco a poco, han sido objeto de deseo del crimen organizado. Incluso, muchos narcotraficantes quisieran tener una vida de influencers, subiendo sus fotos, compra de artículos, presumiendo a sus parejas, etcétera. Se trata de una nueva vertiente que muchos narcotraficantes usan a los influencers como herramientas de su actividad delictiva”.
Así, profundiza:
“Los cárteles de la droga, así como los gamers (es decir, videojugadores) y los influencers, están vinculados a la actividad delictiva en el sentido de que ayudan a difundir sus mensajes criminales, y generan narrativas de respaldo a la actividad delictiva, ayudando a la llamada narcocultura”.
Sin embargo, también es necesario enfatizar que estos influencers son elegidos para labores mucho más puntuales. Saucedo cita casos de estas personalidades de las redes sociales, que monetizan sus contenidos, pero que participan en el blanqueo de capitales, y en el lavado de activos, haciendo inversiones incluso de bienes raíces, siendo prestanombres de los grupos del narcotráfico.
El especialista explica:
“Finalmente, hay otra vertiente que existe pero que no se conoce mucho, y es vía videojuegos y redes sociales, que pueden hacer comunicaciones los integrantes de los grupos criminales de manera segura”.
Es decir, realizar transacciones, compraventa de armas, trata de personas y negociación de cargamento de armas.
Lo cierto es que no se trata de satanizar los videojuegos, como se señaló anteriormente. Una arista en la cultura gamer, y otra el crimen organizado ampliando sus tentáculos a otras áreas:
“Es imposible generar vertienes prohibicionistas, pero lo que se ha visto, es que cuando se prohíben estas prácticas se genera un mercado negro, como ha ocurrido con los narcocorridos, o en este caso, con la comercialización de los juegos. Estoy en contra de cualquier tipo de censura. Me parece que lo mejor es combatir con la información, pero nunca con censura”.
Otro tema similar, es el reclutamiento de los jóvenes a los cárteles en las plataformas en línea. Sobre este tema, Saucedo reconoce que, en efecto, ha casos y atención de la policía cibernética.
CASOS
Lo cierto es que hay casos registrados de lo señalado por David Saucedo, y uno de los más conocidos fue el del Pirata de Culiacán. Asimismo, está el ejemplo de La influencer Nicole Pardo Molina, una joven de 20 años de edad, que fue secuestrada y después hallada con vida.
También se puede consultar el artículo titulado ‘Uso y abuso de la tecnología en el enganche a víctimas de trata de personas’ disponible en la página de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito en México es muy claro al señalar:
“En octubre de 2021, Ricardo Mejía Berdeja, Subsecretario de Seguridad Pública, presentó en la conferencia de prensa de Palacio Nacional el caso Free Fire, en el estado de Oaxaca, en el que tres menores de edad fueron ‘enganchados’ por la delincuencia organizada. El subsecretario explicó a detalle el modus operandi de estas redes delictivas para captar, enganchar, trasladar y explotar a niños en el videojuego en línea Free Fire, que permite la interacción entre los usuarios de forma libre y sin restricciones de edad. Las personas tratantes se han convertido en especialistas en aprovechar la tecnología para identificar, controlar y explotar a las víctimas, así como maximizar sus ingresos en el proceso. Como mencionó Ghada Waly, Directora Ejecutiva de UNODC, “las ventajas y el potencial de las tecnologías digitales para unirnos y mejorar nuestras vidas también están siendo explotadas