Siempre o casi siempre, los mexicanos habíamos respetado la investidura presidencial. No quiere decir que no criticáramos al mandatario en turno. Sin embargo, la ciudadanía y el pueblo en general presentaban sus respetos al Titular del Ejecutivo Federal, aun cuando existieran grandes diferencias entre el Presidente de México y la sociedad. Pero también el mandatario en turno, fuera del partido que fuera, respetaba al pueblo y jamás nunca, se dirigía a los gobernados con insultos o agravios, como lo viene haciendo Andrés Manuel López Obrador durante su gobierno.

Cada día que pasa, escala más y más el insulto, la ofensa, la injuria y el escarnio al pueblo de México por parte de AMLO. Los mexicanos no tenemos porqué recibir de parte del Presidente esa batería de agravios. Menos aún, cuando el mandato constitucional tiene su fundamento en el sistema representativo, en el que el pueblo se gobierna por medio de sus elegidos. En la teoría representativa, la nación es una persona titular de la soberanía, que confiere el poder de ejercer en su nombre esa soberanía. Situación que otorga, por parte del pueblo, el mandato al mandatario para representarlo.

Estoy seguro, convencido que el pueblo de México nunca eligió a López Obrador para que nos insultara y menospreciara como lo hace desde que llegó al gobierno. Hemos pasado del improperio a la clase media y alta del país, al mandarnos al carajo porque le sale de sus testículos. Sabemos muy bien los mexicanos, lo que significa ¡Al carajo! Cuando hemos empleado esa palabra, acompañada siempre del sentimiento de ira y enojo, seguido del rompimiento y desinterés del quien emplea dicho término, a quien se le aplica.

Ahora resulta, como siempre lo hace, el vulgar y mentiroso mandatario manipulando y tergiversando todo lo que hace y dice, que el termino tiene que ver con cuestiones marítimas, ya que el “carajo” y la “cofa” se refieren a una canastilla, que se encuentra o encontraba, en lo más alto del palo mayor de los buques antiguos, es decir, lo que se conoce como cofa. ¿Qué tiene que ver dicha explicación del tabasqueño? Cuando se refirió de mandar ¡Al carajo! Declarando: “a la contratación de 500 médicos especialistas cubanos y eso tiene a los conservadores muy enojados, pues saben, que se vayan al carajo, porque lo primero es la salud del pueblo”. Ahí están sus palabras grabadas.

Dice AMLO, que “lo primero es la salud del pueblo”. ¿Qué le parece la demagógica declaración presidencial? Tenemos cuatro años del gobierno del nefasto mandatario, donde el pueblo mexicano no cuenta con medicamentos ni insumos básicos. Niñas, niños, adultos y personas mayores enfermas de cáncer sin contar con sus tratamientos necesarios para salvar sus vidas. Y ahora resulta que se acuerda de la salud como una prioridad, para justificar la contratación de médicos cubanos, en lugar de dar oportunidades a los médicos y especialistas mexicanos.

No olvide, Presidente, que el concepto de mandato del derecho privado se traslada al derecho público, ya que la designación de su investidura, como la de todos aquellos diputados, senadores, gobernadores y alcaldes, son un mandato otorgado por el pueblo, para actuar en lugar suyo; que usted mande ¡Al carajo! a uno, dos, tres o cuatro mexicanos, a los conservadores, liberales, detractores, medios de comunicación, opositores, empresarios, trabajadores, amas de casa y cualquier otro mexicano que ejerza cualquier tipo de actividad, atenta contra todos por igual.

Sr. Presidente: Siguiendo su misma lógica, que lo primero es la salud del pueblo y por ello va a contratar médicos cubanos. La seguridad es igual de importante y prioritaria para el pueblo mexicano, que por cierto, hoy estamos de rodillas ante el crimen organizado que tanto cuida y protege usted y su gobierno. Entonces, ¿Por qué no contrata Agentes de la DEA, para solucionar el gravísimo problema del narcotráfico que sufre y vive todo México?

De lo contrario, para rechazar a una persona como usted, que ofende y lástima al pueblo en su conjunto, lejos de protegernos y cuidarnos, ya que su prioridad son primero los narcos, después los narcos y hasta el último los narcos, con el mismo desprecio, enfado y malos tratos. ¡Vete al carajo!

¿No cree usted?

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