Carlos Márquez es un aficionado con una serie de colecciones exquisitas e historiador del club León. En su haber se encuentran poco más de 7,000 películas de cine de arte, un inicial, aunque numerosa, colección de artículos de la afamada serie Los Simpsons y su más valiosa colección es la del fútbol, incluyendo libros.
Entre sus posesiones más valiosas se encuentran tachones que le pertenecieron al glorioso Pelé y del actual director técnico del Dorados, Diego Armando Maradona. Pero su equipo mexicano predilecto siempre ha sido el León y la colección que ostenta de este equipo es tan grande que ha llegado hasta los directivos el club y lo reconocieron como el coleccionista oficial, dándole la oportunidad de mostrar sus artículos en dos museos temporales hace 1 año. Los museos llegaron hasta ciudad de México y Torreón.
Hace 15 años inició la colección del León, entre sus pertenencias más valiosas del club mexicano son los tachones del Chepe Chávez, los de Tita, el trofeo León 480, la camisa del 44, pero su posesión más significativa es esta última. “La conseguí porque el hijo de Ángel “el che” Hernández me la obsequió” comentó Carlos.
En cuanto a la totalidad del costo comentó que al principio fue un monto descomunal de dinero lo que tuvo que invertir para ir haciéndose de la colección, pero después de que el club se pusiera en contacto con él se facilitaron las cosas, pues le ofrecieron entrevistas, juegos y algunos artículos.
Él comenta que sus padres no estuvieron de acuerdo al principio con su colección, que preferían comprarle alcohol que algún artículo de soccer, pero con el tiempo fueron aceptando su gusto obsesivo, pues acepta que su personalidad es obsesiva. Agregó que su fanatismo ha llegado tan lejos que se ha privado de comprar un coche para poder comprar unos tachones de algún jugador famoso.
Además, agregó que conocía una anécdota graciosa poco conocida sobre Carbajal. “El mano a mano era el fuerte de Carbajal. Él me contó que su secreto era que gritaba “¡bárretele compadre, bárretele!” cuando no había “compadre” alguno, entonces había un lapso pequeño de tiempo en que el delantero se distraía para buscar al supuesto defensa y Carbajal se lanzaba al esférico y lo ganaba. Otra anécdota poco popular que narró Carlos es que el club León fue el primer equipo en tener un transporte personal, era un camión viejo con nombre Santander (llamado así porque el presidente era de Santander, España), se calentaba mucho y tenían que parar por horas para que se enfriara.



