El partido en el poder, me refiero al instituto político del presidente AMLO, Morena, apuesta su resto político y electoral al voto de los hombres. Las mujeres simplemente son un “florero” que las usan como moneda de cambio al recibir dádivas, dinero vía diferentes programas sociales del Gobierno federal a cambio de que voten por Morena, si no, dejan de recibir su dinero mensual.

La apuesta de Morena es que todas aquellas mujeres, sean madres solteras, señoras de la tercera edad, ninis y cualquiera que esté en una lista de programas sociales, tienen la obligación de votar por el partido del gobierno. Incluso aquellas mujeres que hasta el día de hoy se han visto beneficiadas con la vacuna contra el covid-19, los inmorales activistas del nefasto partido piden el voto a favor de Morena.

Se sienten tan seguros del voto cautivo de las mujeres pobres que integran sus corruptas listas, que dan por hecho, sí o sí votarán por el partido del presidente de la república sin importar postular candidatos a diputados locales y federales, como candidatos a gobernadores o alcaldes con denuncias de violación o acoso sexual. ¡Les vale madre! Si son abusadas por sus propios candidatos o no, da igual.

Ahí está el escandaloso caso del candidato de Morena a gobernador de Guerrero, Félix Salgado Macedonio, que sin importar miles de firmas de mujeres activistas, ciudadanas, víctimas, académicas, artistas, intelectuales y políticas de su propio partido como del conjunto del sistema de partidos en México, pidieron y suplicaron el retiro del vulgar candidato. Encontrando una defensa a ultranza del propio líder moral del partido, López Obrador y una espeluznante simulación de consulta a la militancia, para validar al violador y acosador como abanderado oficial impuesto por el propio presidente.

A partir de ahí, sin rubor alguno postulan a más candidatos a puestos de elección popular en toda la república y Guanajuato no es la excepción, con candidatos propuestos por Morena con denuncias formales por delitos sexuales, a pesar de la regla 3 de 3 del INE, que establece que personas con antecedentes de abusos, violencia de género o deudores de pensión alimenticia no pueden postularse como candidatos políticos.

Morena indudablemente es un partido fuerte en la medida en que tiene un apoyo de masas institucionalizado desde el centro del poder político que es la presidencia de la república. Su fuerza refleja el alcance de dicho apoyo y el nivel de institucionalización vía los programas de gobierno que han cooptado a la gente pobre, al grado de querer hacer creer a la gente que hasta el programa de vacunación contra el covid-19 se lo deben al partido del presidente.

En un sistema político como el nuestro, donde su desarrollo ha estado en manos de figuras que concentran el poder político cada seis años y todo depende del “caudillo” en turno, es usual ver a dirigentes o políticos cambiar de partido de acuerdo a sus intereses personales. La lealtad es con ellos mismos, no con la gente ni con los pobres, mucho menos con las mujeres que solo utilizan para sus perversos intereses. Es el caso de AMLO y Morena.

¿No cree usted?

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