Cuando se habla de inundaciones que marcaron y afectaron a León siempre se recuerda la más terrible de su historia: la de 1888, y no es para menos, pues el daño y la destrucción que provocó marcó para siempre la memoria abajeña. Sin embargo, no se puede pasar por alto otras que han afectado seriamente a la ciudad. Una de ellas ocurrió en plenos años noventa.

Más concretamente, en 1996. El 31 de este mes de agosto se conmemoran los 25 años de lo ocurrido.

Información sobre el siniestro se puede encontrar fácilmente en los registros hemerográficos de este medio, así como en el libro sobre inundaciones de León, disponible tanto en bibliotecas de la ciudad como el Archivo Histórico.

La historia se remonta a mediados de los años noventa. En aquel 1996, se llevaron a cabo los Juegos Olímpicos de Atlanta, nació “Dolly” la primera oveja clonada, surgía Hotmail (un novedoso servicio para aquellos tiempos) y se divorciaban el príncipe Carlos y la princesa Diana. Los tazos eran la moda en todas las escuelas y las canciones de moda eran “Wannabe” de las Spice Girls, “Chilanga Banda” de los Tacubos y “Azúcar amargo” de Fey, por mencionar algunos.

León avanzaba a pasos agigantados, y con él, las terribles lluvias que siempre ha enfrentado el municipio. La noche del 31 de agosto comenzó a caer agua del cielo, y después más, más y más, hasta que el arroyo Mariches se desbocó.

Para la madrugada ya había 4 personas muertas como saldo, que fueron dos niños y dos adultos. Pero eso no era todo. Los daños colaterales apenas empezaban, tal como señala el documento previamente citado. El desbordamiento del arroyo trajo como resultado numerosos damnificados, pues la corriente arrastró consigo muebles, electrodomésticos y hasta las puertas de los hogares.

“Grandes volúmenes de lodo se esparcieron por todo el centro de la ciudad, sobre todo por el bulevar López Mateos”, evoca el texto del Archivo Histórico.

Las trágicas muertes fueron un hombre que murió electrocutado frente al  teatro Manuel Doblado, otro que corrió con la misma suerte en el centro comercial Insurgentes, y los dos pequeños que fueron expulsados de sus hogares por la violenta corriente de agua.

SE DESATA EL CAOS

Ante la situación fue imperativo que la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) implementase el Plan DN-III-E, y se improvisaran dos albergues. A las 11:00 de la mañana del día siguiente, los estragos de la noche anterior siguieron afectando, destrozando lo que quedaba de algunas de las casas en la zona de Mariches. Incluso, en la colonia Granada fue necesario que las autoridades de tránsito permanecieran vigilando.

En la colonia Pileta 4 la situación se excedió, pues ni siquiera se salvaron las vacas que dejaron amarradas. La corriente arrasó con ellas, así como cables de energía y aparatos del hogar.

Ante la situación, el entonces alcalde, Luis Quiros Echegaray, hizo un llamado para la solidaridad y que hubiera absoluto apoyo a las familias que perdieron todo su patrimonio durante la inundación. Apenas eran los primeros días de septiembre. Posteriormente, el entonces gobernador Vicente Fox realizó recorridos por las zonas del desastre. El primer albergue se estableció en el Oratorio de los Salesianos, y el segundo en el área de la entonces Feria Estatal. Para el 4 de septiembre, El Heraldo de León informaba sobre la “ardua tarea de reconstrucción” que sería devolver a León a la normalidad.

Esa ha sido una de las muchas inundaciones que ha enfrentado León a lo largo de su historia y que está por conmemorarse 25 años. Afortunadamente, la ciudad siempre sale adelante.

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