Hace 10 años, en México se declaraba el inicio de lo que después sería la última pandemia de influenza de la que tenemos conocimiento. Pero, ¿por qué nos preocupa una pandemia de influenza? La respuesta es sencilla, basta recordar las pandemias de influenza del Siglo XX, las ocurridas en 1918, 1957 y 1968, siendo la primera, la de 1918, la peor de todas, ya que se calcula que ocasionó la muerte de entre 40 y 100 millones de personas, en todo el mundo, las otras, de menor magnitud, ocasionaron la muerte de 1-2 millones de personas, por eso nos preocupan las pandemias.
Se requieren tres cosas para que haya una pandemia de influenza: 1) que aparezca un subtipo de virus totalmente nuevo, 2) que ese virus sea capaz de infectar a los humanos y causar enfermedad grave y 3) que se trasmita eficientemente de persona a persona. Hoy día, en el mundo, ya tenemos subtipos de virus nuevos, que infectan humanos y causan enfermedad grave, solo faltaría que se trasmitan eficientemente entre las personas y causarían una pandemia.
¿Qué hemos aprendido de las pandemias previas?
Con las pandemias previas deberíamos haber aprendido al respecto de prevención, vigilancia epidemiológica y atención adecuada, he aquí me opinión de lo que hemos o no aprendido.
Prevención. Hay dos grandes ejes en prevención: la prevención inespecífica y la prevención dirigida.
La primera, la inespecífica, se refiere a medidas generales de lavado de manos frecuente, estornudo de etiqueta, esas acciones que nos evitan el contacto con virus respiratorios en general y que son de mucha utilidad. Hoy, podemos darnos cuenta de que nos falta aún por avanzar en esto, deberíamos difundirlo más y hacer que nuestros hijos lo aprendan, para tener generaciones preparadas en el futuro.
La segunda, la específica, se refiere a la vacunación, otro aspecto débil, no hemos aprendido lo suficiente, en México se dispone cada año de vacunación gratuita contra la influenza, privilegiando a las poblaciones de mayor riesgo de complicaciones, ¿pero qué ocurre en la realidad? Que la gente sigue sin vacunarse, rehúyen a esa protección y al final, cada año, vemos defunciones por influenza entre personas no vacunadas, lo cual podría haber sido evitado
Vigilancia epidemiológica. En México, se mantiene una vigilancia epidemiológica que nos permite identificar los momentos en los que hay un incremento de casos de influenza y nos permite identificar los subtipos de virus que circulan en cada temporada, esa vigilancia es lo que nos permitiría darnos cuenta de un incremento inesperado de casos o de la presencia de un subtipo nuevo de virus. En esto también nos hace falta aprender, la vigilancia epidemiológica es para eso, para vigilar, no para contar casos como suele pretenderse por parte de la población o de los medios de comunicación, la vigilancia epidemiológica solo intenta identificar cambios de comportamiento o aparición de nuevos virus, no llevar un conteo de cada caso que ocurre.
Atención adecuada. Esto requiere que el paciente, al sentirse mal, acuda a recibir atención, que se haga el diagnóstico adecuado, se indique el tratamiento correcto y en caso de complicaciones se refiera a la unidad hospitalaria que pueda brindar la atención. En esto también nos falta aprender, aún persiste la automedicación, la medicación incorrecta y el retraso en la atención, esta parte también se complica por la saturación de servicios hospitalarios, por lo que se requiere el tener estrategias al respecto, un ejemplo es lo que se hizo en Guanajuato desde el 2009, con el Centro Estatal de Cuidados Críticos en Salamanca, tener un lugar que se pueda habilitar para incrementar el espacio de atención a personas críticamente enfermas en el contexto de un aumento inesperado de casos como el que ocurre en una pandemia.
¿Estamos preparados para la siguiente pandemia?
Parece que aún no, pero cada año en México entre los meses de noviembre y febrero, se presenta la temporada de influenza, lo que nos permite hacer un simulacro de lo que vamos logrando, cada año tenemos oportunidad de hacerlo mejor, para que estemos bien preparados para la siguiente pandemia. Cada año en temporada de influenza debemos impulsar el lavado de manos, fomentar la vacunación, evitar la automedicación, capacitar a los médicos para el diagnóstico oportuno y disponer de tratamientos y espacios suficientes para la atención.
No sabemos cuándo ocurrirá la siguiente pandemia de influenza, pero hoy ya falta un día menos para que ocurra, es tarea de todos estar mejor preparados, la salud es siempre tarea de todos.
NOTA: El autor es infectólogo de la Secretaría de Salud de Guanajuato
@doctormosqueda



