Escuchar música durante esta cuarentena, nos reconforta el espíritu y nos levanta el ánimo para continuar y no decaer en el ánimo.

Y si hablamos de buena música, es la clásica, siendo uno de sus máximos representantes el maestro Ludwing van Beethoven.

En esta ocasión, Luli Domínguez, de Konluli Taller de Desarrollo infantil nos compartió un poco de la historia general de la magia de la música, retomando a uno de los más grandes compositores, del que las nuevas generaciones deben estar enterados.

En esta ocasión te comparto un poco de la grandiosa vida de Ludwing van Beethoven, nació el 16 de diciembre de  1770 en la ciudad de Bonn, Alemania y murió 26 de marzo de 1827.

Su padre, al escuchar a Mozart quedó impresionado y decidió que el siguiente niño pródigo sería su hijo, por lo que le enseño piano, órgano y clarinete. Con solo 6 años ofreció su primer concierto en la colonia donde vivía. A los 11 años estrenó su primera composición. Fue contratado en la corte del príncipe de Colonia donde aprendió de los mejores y tuvo la oportunidad de codearse con la élite de los alemanes.

Comienza a viajar a Viena y tiene un fugaz encuentro con Mozart, pero no fue hasta 1792 que fallece su padre y se va a vivir a Viena de manera permanente, donde fue alumno de los más grandes músicos como Joseph Haydn. A partir de este momento y hasta 1800 su carrera crece de manera exponencial, publica su primera sinfonía y tiene una gira por Europa. En 1802 le escribe a su hermano una carta donde le expresa su preocupación por su pérdida de audición, en este punto seguía componiendo pero sus obras ya no eran influenciadas por Mozart y Haydn, la pérdida de su oído fue de manera progresiva. Conforme perdió el oído se alejó de los escenarios y se dedicó a seguir componiendo.

En 1823 escribió la Novena Sinfonía cuando ya había perdido totalmente el oído, actualmente esta obra es considerada patrimonio de la humanidad por la UNESCO

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