Como nunca antes en la historia del sistema político mexicano, se había hablado con tanta insistencia del vínculo entre el Presidente de México y el narcotráfico. Como nunca, se había visto públicamente al Titular del Ejecutivo Federal, en imágenes públicas con diversos actores directos e indirectos y capos de la mafia del crimen organizado. Tampoco, habíamos escuchado a un mandatario que protegiera con sus discursos a los narcos, como lo hace Andrés Manuel López Obrador.

Cada semana, escala más y más en todo el territorio nacional, la idea y el pensamiento del pueblo mexicano, que él Presidente de México, tiene nexos directos con el crimen organizado y, por consiguiente, la protección que su gobierno de la 4T brinda a diversos carteles, que gobiernan en distintos territorios del país. En provincia, la soberbia y desdén de la manera de actuar del narco, contrasta con la ausencia de la autoridad federal, estatal y municipal.
La percepción social es de la existencia de protección de AMLO al narcotráfico. Ya lo ha informado oficialmente EE.UU.: “crece el poder de narcos durante el gobierno de López Obrador”. El Informe sobre la Estrategia Internacional de Control de Estupefacientes 2021, elaborado por el Departamento de Estado del gobierno del Presiente Joe Biden, y enviado el 2 de marzo pasado al Congreso, es contundente. México es una de las naciones en situación más crítica.

En contraste al crecimiento de operaciones ilegales, así como a la presencia desmedida del narcotráfico en todo el país, el gobierno de la 4T disminuyó los decomisos de droga, destruyó menos plantíos de amapola, confiscó menos bienes y dinero proveniente del crimen organizado. Si el gobierno de AMLO no mejora su combate a los carteles de la droga, con datos duros y verificables, advierte el Informe, “México corre el grave riesgo de ser considerado como un país que probadamente no cumple sus compromisos internacionales de control de drogas”.

A todo esto, hay que añadir las declaraciones de distintos periodistas nacionales, que fueron detenidos hace una semana, por hombres armados que portaban uniformes que simulaban ser militares, en un retén en la carretera Badiraguato-Guadalupe y Calvo, mientras cubrían la gira presidencial de AMLO, en la tierra del Chapo Guzmán y del Cartel de Sinaloa. Una decena de hombres armados con rifles AK-47, detuvieron a los comunicadores.

El Presidente López Obrador, minimizo el hecho, diciendo que “no pasa nada, no pasó nada afortunadamente”, destacando también: “No me gusta, me molesta que le llamen el Triángulo Dorado, una región del narcotráfico, ubicado entre Durango, Chihuahua y Sinaloa. Y ojalá entre todos busquemos la forma de llamarle “el triángulo de la gente buena y la gente trabajadora o la región de la buena vecindad, porque aquí hay mucha bondad, mucha gente buena, trabajadora. No hay que estigmatizar ninguna zona”.

También esta semana, una fotografía en redes sociales de fecha 2 de abril del presente año, donde aparece AMLO comiendo en compañía del narcotraficante Ismael “El Mayo Zambada” y el actual Embajador de México en España, quién fuera hace unos meses Gobernador de Sinaloa por el PRI, hoy premiado por el mandatario, como Embajador.
¿Así o más claro? ¡Se imagina estimado lector, que está misma imagen o declaraciones anteriores, las hubieran realizado Zedillo, Fox, Calderón o Peña? ¿Qué hubiera dicho el entonces líder opositor, López Obrador?

Por último, las graves, muy graves y delicadas declaraciones de un personaje que conoce muy bien a AMLO, me refiero, a Porfirio Muñoz Ledo, que acusó a López Obrador, “que tiene un contubernio o alianza con el narco, el cual advirtió que no es heredable. Piensa que puede heredar al siguiente gobierno su asociación con los delincuentes y que eso le otorga mayor poder, porque además de tener la autoridad y recursos del gobierno federal, estos se suman a los del narcotráfico, entonces, no hay nada que se le pueda oponer”.
AMLO responde a Porfirio, qué si tiene pruebas, las ofrezca. ¿Qué más pruebas, quiere el Presidente?

¿Qué más tiene que seguir pasando en México, para que el pueblo despierte? El país está destrozado, sin ley ni autoridad, mas que la arrogancia, prepotencia y omnipotencia de López Obrador y el narcotráfico. El dúo está constituido, engranado a la perfección: corrupción como falta de capacidad.
¿No cree usted?

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