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Ya vienen los reyes

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El 6 de enero celebra rituales únicos alrededor del mundo y la Rosca de Reyes anima a viajeros a descubrir destinos llenos de tradición.

CAMINO REAL
Madrid, España

En la capital española, la celebración de Reyes estalla en color y alegría durante varios días, pero especialmente durante la famosa Cabalgata de los Reyes Magos, que se realiza el 5 de enero, cuando Melchor, Gaspar y Baltasar recorren las avenidas llevando un mensaje de paz, esperanza y amor.

Familias enteras se reúnen en las calles para ver pasar al séquito real, recibiendo caramelos, aplausos y sonrisas que envuelven la noche en un ambiente festivo.

Al mismo tiempo, las pastelerías exhiben orgullosas el tradicional Roscón de Reyes, un pan emblemático que conquista por igual a madrileños y viajeros, convirtiéndose en una parada obligada para quienes desean saborear la Epifanía al estilo español.

Imprescindible: elegir un roscón con nata en La Mallorquina o en panaderías de barrio y luego, recorrer la Plaza Mayor para disfrutar su arquitectura y su ambiente invernal.

DULCE ENCUENTRO
Ciudad de México, México

En México, la Rosca de Reyes es mucho más que un pan; es una tradición que reúne historia, familia y sabor. Elaborada con harina, levadura, huevos, mantequilla y el delicado aroma del agua de azahar -a veces acompañada de anís o ralladura de naranja-, guarda en su interior la figura del Niño Dios, heredera de una antigua costumbre en la que se escondía una haba.

La costumbre de reunirse en familia para partir la rosca viene de antaño. En nuestro País, la tradición llegó en los primeros años del Virreinato y desde entonces ha sido motivo de alegría colectiva, pues cada 6 de enero las familias se reúnen alrededor de la mesa para partir la rosca.

A quien le aparece la figura del Niño Dios en su pedazo de rosa debe invitar los tamales, a todos los asistentes, el 2 de febrero, Día de la Candelaria.

Imprescindible: entrar a panaderías icónicas o probar versiones creativas en la Roma-Condesa o Polanco y luego ir a bajar calorías caminando por la primera sección de Chapultepec, entre jardines, el lago y sus senderos.

CORONA DE INVIERNO
París, Francia

En la Ciudad Luz, la celebración llamada Fête des Rois se vive con una tradición que recuerda a la mexicana, aunque con un sabor propio: la célebre Galette des Rois (su versión de la Rosca de Reyes).

Este pastel de crema frangipane -una mezcla delicada de almendra, mantequilla, azúcar, huevo y crema pastelera- esconde en su interior una pequeña figura de un rey. Quien la encuentra se convierte simbólicamente en monarca por un día, portando la corona de papel que acompaña al postre.

Fiel al espíritu de convivencia, la galette se reparte en porciones iguales para todos los invitados, reservando una más como gesto de generosidad hacia quienes menos tienen.

Imprescindible: probar versiones con pistache, chocolate o almendra tostada en las boulangeries parisinas y continuar el paseo por Montmartre, subiendo hasta La Basílica del Sagrado Corazón para disfrutar la panorámica de París en invierno.

LEYENDA Y PEREGRINACIÓN
Colonia, Alemania

En Alemania, el Día de Reyes -conocido como Dreikönigstag- se vive con un carácter profundamente espiritual y solidario que conlleva una acción benéfica. En muchas regiones, grupos de niños se visten como los tres Reyes Magos, recorren las calles cantando villancicos y recolectando donativos para obras benéficas, dejando a su paso un ambiente de música y generosidad.

La celebración adquiere un significado especial en la ciudad Colonia, donde la impresionante Catedral de Colonia (Kölner Dom) resguarda un sarcófago que, según la tradición, es considerado como uno de los más grandes relicarios, ya que guarda los restos de los Reyes Magos y fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

El Dreikönigskuchen es un pan dulce tipo brioche con forma de corona o flor, decorado con azúcar y almendras. Igual que en otras tradiciones europeas, en su interior se esconde una pequeña figura o un haba que corona simbólicamente al afortunado. En algunas regiones también se prepara el Gugelhopf, una variante esponjosa y aromáticca.

Imprescindible: probar dulces típicos de invierno y seguir el recorrido por el casco antiguo, Altstadt, entre callejones medievales, plazas animadas como Alter Markt, el Puente Hohenzollern, y muy cerca se encuentra el Museo del Chocolate.

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