
Uriel Moreno «EL Zapata», Sergio Flores y Sergio Garza, que entró de emergente para completar la corrida; se llevaron un apéndice cada uno, lo que dejó satisfecha a la afición que se dio cita en el ruedo.
Uriel Moreno «EL Zapata» abrió con el primero de la tarde de la ganadería de Pepe Garfias, el cual llevó el nombre de Don Pepe con 476 kilogramos.
El Zapata llegó como favorito en la tarde y tuvo siempre el apoyo de la tribuna, con la muleta recibió al astado toreándolo por derecha, con pases arriesgados por la espalda a pesar de que la tarde del sábado tuvo viento fuerte que generó dificultades para controlar la muleta.
Para la cuarta tanda el toro se le empezó a quedar parado, por lo que el matador tuvo que matar antes de lo esperado y logró la estocada completa que le mereció una oreja y el reconocimiento de la afición.
El segundo de la tarde fue para Arturo Macías quien toreó a Icónico de 468 kilos. Intentó levantar los ánimos de la tribuna al recibir con el capote de rodillas y pegado a tablas. Macías se mostró voluntarioso en la faena y pincho al matar, dejando escapar la oreja. Terminó por descabellar.
El tercero de la tarde fue para el matador Pepe Murillo quien toreo a Legendario de 450 kilos. Se mostró voluntarioso mientras que el tuvo poca embestida. Terminó por descabellar.
Con el cuarto de la tarde el matador Sergio Flores sorprendió con su toreo sobre Malquerido de 478 kilos, al cual le plató una vistosa tanda de 5 verónicas con el capote. Con la muleta le propinó largas tandas de naturales, el matador lo llevó despacio al centro del ruedo y el toro acudió a todos los llamados, ofreciendo un mínimo de diez tandas que pusieron al público de pie. Al tirarse a matar un sector aún pedía que continúe sacándole pases, pues el toro seguía embistiendo con fuerza.
Con el hierro mató de estocada completa. El juez ordenó arrastre lento al mejor toro de la tarde y una oreja para el matador.
El quinto de la tarde fue para Michelito Lagravere quien toreó a «Por siempre» de 498 kilos. El matador se mostró voluntarioso y tuvo que descabellar.
Finalmente con el sexto de la tarde Sergio Garza, tuvo suerte con su astado «Buena Vida» de 476 kilos, el cual mostró buena embestida desde que lo recibió de rodillas en el centro del ruedo y le aplicó dos verónicas.
Garza aprovechó la invitación que recibió de último momento por parte de la empresa taurina y no defraudó al público leones, el cual le vitoreó sus pases. Garza mató de estocada completa y el juez de plaza con la presión del público otorgó una oreja.