A principios de 2013 el gobernador Miguel Márquez Márquez intentó imponer el proyecto Guanajuato Iluminado a los 46 municipios de la entidad. Se trataba de un negocio de 4 mil millones de pesos que consistía en que todos los Ayuntamientos adquirieran, en conjunto, 400 mil luminarias a una misma empresa… la que el Gobierno del Estado dijera.

No me pareció. Como alcaldesa de León exigí más información sobre el proyecto, porque estábamos hablando de una fuerte suma de recursos públicos que invertiríamos prácticamente a ciegas. El gobernador solamente nos ofrecía financiamiento a fondo perdido para contar con un diagnóstico sobre el sistema de alumbrado de cada municipio, pero a cambio de ello quedábamos obligados a participar en la licitación.

En total, 11 de los 46 alcaldes nos opusimos a Guanajuato Iluminado, y este proyecto no se consolidó. Importante mencionar que lo único que pedíamos era más información para tener certeza, solamente eso.

Ahora tenemos una especie de Guanajuato Iluminado fragmentado pero que cojea de la misma pata: la falta de transparencia. Varios municipios planean renovar sus luminarias, algunos incluso ya lanzaron una convocatoria para adquirirlas.

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