
Antes de realizar la ceremonia ritual de los Voladores en la feria, los voladores se preparan de forma constante, mientras tienen a los visitantes a la expectativa. Uno de los voladores es Guadalupe Bautista, quien actualmente tiene 44 años y desde los seis se ha entrenado para ser un volador.
Sobre su representación, apunta:
“Nosotros somos originarios de Papantla, Veracruz. Se trata de una tradición que ya tenemos de generación en generación. Prácticamente, esto se hacía antes para pedir por la lluvia, por la cosecha, y por el sol”.
Guadalupe cuenta que la tradición de los voladores es de generación en generación. Incluso él vuela en la Feria acompañado de su padre. Se trata de una costumbre familiar de la que incluso su bisabuelo formaba parte.
“Yo ya soy prácticamente de la cuarta generación”, dice Guadalupe Bautista con orgullo.
La preparación de un volador de Papantla es constante y rigurosa. Hoy en día ya hay escuelas para estos voladores. Él empezó a la edad de los seis años, y poco a poco fue ascendiendo (literalmente) hasta llegar a donde está ahora.
Con respecto a si se ha acostumbrado a volar, o si experimenta miedo, el volador de Papantla no duda en responder:
“El miedo siempre va a estar allí. Las personas tenemos miedo a cualquier cosa, y esa es una altura en la cual tenemos que mantenernos, cuidarnos y más que nada, concentrarnos en lo que hacemos”.
De acuerdo con la UNESCO, hoy en día la Ceremonia Ritual de los Voladores forma parte de la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.